Franco Niell, de cabeza, a los 28 minutos del primer tiempo, puso en ventaja a los conducidos por Russo, aunque luego tuvo que abandonar la cancha por un problema muscular en la pierna izquierda.
Y a los 36 de la misma etapa, a la salida de un lateral donde el arquero de Newell´s Oscar Ustari quedó lesionado en el estómago, Nery Domínguez remató de media distancia y colocó el 2-0.
Central, que no pierde un clásico desde hace cuatro partidos, volvió a festejar ante un Newell´s que dependió casi exclusivamente de lo que pudo realizar el atacante Ignacio Scocco, que en el final se fue expulsado por protestar por el árbitro Patricio Loustau, que también le mostró la roja a Leandro Figueroa, por juego brusco.
El conjunto de Russo entendió desde un principio cómo había que jugar el partido, con mucha intensidad, peleando cada pelota como si fuera la última.
Y en ese punto estuvo la mayor diferencia, porque Central disputó el encuentro a otro ritmo, presionó a tal intensidad que obligó a Newell´s a hacer lo que no está acostumbrado: tirar pelotazos.
En su afán por meter gente en ataque, la “Lepra” regaló terreno y quedó mano a mano con la dupla de ataque de Niell y el “Loco” Abreu, que se complementaron a la perfección.
Así llegó la primera chance, en la que Víctor López bajó a Abreu en el borde del área cuando se iba cara a cara con Ustari.
Es cierto que a Central le faltó profundidad, pero con el ímpetu y las ganas suplió las falencias ofensivas que mostró en la generación de juego.
El “doble cinco” de Musto y Domínguez fue una barrera constante para el mediocampo de Newell´s, donde Bernardi nunca pudo jugar cómodo y abastecer a los delanteros o extremos de la “Lepra”.
El cabezazo de Niell, ya lesionado, fue la frutilla del postre para ese trabajo que hizo Central durante los primeros 28 minutos del partido.
Los conducidos por Gustavo Raggio eran muy dependientes de lo que pudiera hacer “Nacho” Scocco, que en la única chance de toda la tarde casi estampa el empate.
Pero Newell´s nunca supo cómo y por dónde neutralizar la defensa “canalla”.
Franco Niell, de cabeza, a los 28 minutos del primer tiempo, puso en ventaja a los conducidos por Russo, aunque luego tuvo que abandonar la cancha por un problema muscular en la pierna izquierda.
Y a los 36 de la misma etapa, a la salida de un lateral donde el arquero de Newell´s Oscar Ustari quedó lesionado en el estómago, Nery Domínguez remató de media distancia y colocó el 2-0.
Central, que no pierde un clásico desde hace cuatro partidos, volvió a festejar ante un Newell´s que dependió casi exclusivamente de lo que pudo realizar el atacante Ignacio Scocco, que en el final se fue expulsado por protestar por el árbitro Patricio Loustau, que también le mostró la roja a Leandro Figueroa, por juego brusco.
El conjunto de Russo entendió desde un principio cómo había que jugar el partido, con mucha intensidad, peleando cada pelota como si fuera la última.
Y en ese punto estuvo la mayor diferencia, porque Central disputó el encuentro a otro ritmo, presionó a tal intensidad que obligó a Newell´s a hacer lo que no está acostumbrado: tirar pelotazos.
En su afán por meter gente en ataque, la “Lepra” regaló terreno y quedó mano a mano con la dupla de ataque de Niell y el “Loco” Abreu, que se complementaron a la perfección.
Así llegó la primera chance, en la que Víctor López bajó a Abreu en el borde del área cuando se iba cara a cara con Ustari.
Es cierto que a Central le faltó profundidad, pero con el ímpetu y las ganas suplió las falencias ofensivas que mostró en la generación de juego.
El “doble cinco” de Musto y Domínguez fue una barrera constante para el mediocampo de Newell´s, donde Bernardi nunca pudo jugar cómodo y abastecer a los delanteros o extremos de la “Lepra”.
El cabezazo de Niell, ya lesionado, fue la frutilla del postre para ese trabajo que hizo Central durante los primeros 28 minutos del partido.
Los conducidos por Gustavo Raggio eran muy dependientes de lo que pudiera hacer “Nacho” Scocco, que en la única chance de toda la tarde casi estampa el empate.
Pero Newell´s nunca supo cómo y por dónde neutralizar la defensa “canalla”.