Silvia Margusino, compañera de trabajo de Lidia Villarroel, confirmó que al comparar en Trelew las actas volantes con el libro de actas y verificar las adulteraciones, con el sello de Pugh en todos los casos, “cuando lo vimos nos asombró”.
Según su versión, tras la primera reunión con el decano Ferrari para avisarle “nos felicita y nos dice que gracias por confiar en él, pero que pertenece a un grupo político con quienes se iba a reunir para charlar el tema (…) Le dijimos que queríamos una respuesta, que no sabemos cuál es el acto administrativo a seguir dado que nunca había pasado esto”.
“Nos dice que en la semana vuelve y habla con nosotros, que tengamos precaución con el tema, que esperemos su respuesta; en ese momento nos dijo que se iba a apartar del cargo por el momento a Pugh. Pero en la semana vimos que Pugh seguía”. Esa semana aparecen los libros nuevamente corregidos. “Esto fue entre el 8 al 14 de mayo”, relató. Había hasta doble firma de Pugh.
Llega la segunda reunión en Trelew con Ferrari y la inclusión de Fleitas. El escándalo ya era público. “Volvemos a mostrarle los libros y a decirle que mandamos por mail a los docentes ya que no había novedad o resolución alguna al respecto y los profesores involucrados no estaban enterados; me responde que lo iban a tratar en el directivo (…) La verdad que no pensé que esto iba a tener este fin, tenía confianza con el doctor y pensé que esto iba a tener una vía administrativa; luego nos enteramos de que no fue tratado en el Consejo Directivo”.
El lunes 18 los libros desaparecen de Trelew. El 27 de mayo a la tarde el representante no docente, Gustavo Bruzzo, la llama: “Me dice `Acá en Comodoro hubo una reunión de decano con el rector y auditor y dicen que los libros no están adulterados´. Ante la sorpresa llamé a una bibliotecaria amiga y le pregunto cómo se puede hacer para volver a su estado original el papel. Me dice que no hay forma, que en el papel siempre se notan las adulteraciones borradas”.
Llegó la tercera reunión en Comodoro Rivadavia con Ferrari y Fleitas, previa al Consejo Superior. “Nos sentaron enfrente y nos dijeron a mí y a Lidia que los libros no estaban adulterados”.
-¿Qué sensación le causaron estas palabras?
-Asombro, desolación, no entendía qué nos estaban diciendo, no podía entender. Fleitas, que decía desconocer hasta el color de los libros de la Sede Trelew, y hasta hablaron de un sumario administrativo por esto que habíamos dicho. Nos levantamos y nos fuimos con Lidia a la sesión porque ya no se podía escuchar mas nada, no podíamos entender que estaban diciendo, si ellos habían visto con nosotros los libros.
En el Consejo se mostraron los libros. “Cuando los traen vemos que en la página que habíamos detectado la adulteración, no estaba. Pero sí notamos que la página era más blanca, más corta, la letra no era la misma y ahí seguimos viendo que en los tres libros era la misma situación respecto de las adulteraciones detectadas”.
Según Margusino, resguardaron algunas actas volantes originales “porque no teníamos respaldo de nadie, nadie nos daba respuestas de nadie y por lo que decía la prensa, había cosas que no eran ciertas”.
“Cuando vimos la primera adulteración tomamos el analítico del alumno y cuando lo cotejamos y como saltó este error tan `groso´ empezamos a ver qué pasaba. No terminamos de ver todos los libros, en el analítico aparecía el agregado de las siete materias y, luego de la segunda adulteración, fueron borradas de la base de datos”.
-¿Vega había pedido la extensión del título?
-No, lo observan en el libro por lo grosero que era pero no porque haya solicitado el titulo.
-¿Qué beneficio le habría significado?
-Con esas siete materias le restaban dos para recibirse.

Silvia Margusino, compañera de trabajo de Lidia Villarroel, confirmó que al comparar en Trelew las actas volantes con el libro de actas y verificar las adulteraciones, con el sello de Pugh en todos los casos, “cuando lo vimos nos asombró”.
Según su versión, tras la primera reunión con el decano Ferrari para avisarle “nos felicita y nos dice que gracias por confiar en él, pero que pertenece a un grupo político con quienes se iba a reunir para charlar el tema (…) Le dijimos que queríamos una respuesta, que no sabemos cuál es el acto administrativo a seguir dado que nunca había pasado esto”.
“Nos dice que en la semana vuelve y habla con nosotros, que tengamos precaución con el tema, que esperemos su respuesta; en ese momento nos dijo que se iba a apartar del cargo por el momento a Pugh. Pero en la semana vimos que Pugh seguía”. Esa semana aparecen los libros nuevamente corregidos. “Esto fue entre el 8 al 14 de mayo”, relató. Había hasta doble firma de Pugh.
Llega la segunda reunión en Trelew con Ferrari y la inclusión de Fleitas. El escándalo ya era público. “Volvemos a mostrarle los libros y a decirle que mandamos por mail a los docentes ya que no había novedad o resolución alguna al respecto y los profesores involucrados no estaban enterados; me responde que lo iban a tratar en el directivo (…) La verdad que no pensé que esto iba a tener este fin, tenía confianza con el doctor y pensé que esto iba a tener una vía administrativa; luego nos enteramos de que no fue tratado en el Consejo Directivo”.
El lunes 18 los libros desaparecen de Trelew. El 27 de mayo a la tarde el representante no docente, Gustavo Bruzzo, la llama: “Me dice `Acá en Comodoro hubo una reunión de decano con el rector y auditor y dicen que los libros no están adulterados´. Ante la sorpresa llamé a una bibliotecaria amiga y le pregunto cómo se puede hacer para volver a su estado original el papel. Me dice que no hay forma, que en el papel siempre se notan las adulteraciones borradas”.
Llegó la tercera reunión en Comodoro Rivadavia con Ferrari y Fleitas, previa al Consejo Superior. “Nos sentaron enfrente y nos dijeron a mí y a Lidia que los libros no estaban adulterados”.
-¿Qué sensación le causaron estas palabras?
-Asombro, desolación, no entendía qué nos estaban diciendo, no podía entender. Fleitas, que decía desconocer hasta el color de los libros de la Sede Trelew, y hasta hablaron de un sumario administrativo por esto que habíamos dicho. Nos levantamos y nos fuimos con Lidia a la sesión porque ya no se podía escuchar mas nada, no podíamos entender que estaban diciendo, si ellos habían visto con nosotros los libros.
En el Consejo se mostraron los libros. “Cuando los traen vemos que en la página que habíamos detectado la adulteración, no estaba. Pero sí notamos que la página era más blanca, más corta, la letra no era la misma y ahí seguimos viendo que en los tres libros era la misma situación respecto de las adulteraciones detectadas”.
Según Margusino, resguardaron algunas actas volantes originales “porque no teníamos respaldo de nadie, nadie nos daba respuestas de nadie y por lo que decía la prensa, había cosas que no eran ciertas”.
“Cuando vimos la primera adulteración tomamos el analítico del alumno y cuando lo cotejamos y como saltó este error tan `groso´ empezamos a ver qué pasaba. No terminamos de ver todos los libros, en el analítico aparecía el agregado de las siete materias y, luego de la segunda adulteración, fueron borradas de la base de datos”.
-¿Vega había pedido la extensión del título?
-No, lo observan en el libro por lo grosero que era pero no porque haya solicitado el titulo.
-¿Qué beneficio le habría significado?
-Con esas siete materias le restaban dos para recibirse.