Los responsables del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), encargados de vigilar a Philae, ofrecieron hoy una conferencia de prensa en Berlín para repasar los doce meses transcurridos desde que el módulo hiciera historia al aterrizar por vez primera en un cometa.
Entre las buenas noticias, indicaron que constataron que el módulo está apoyado sobre sus tres patas, tras el accidentado aterrizaje de hace un año.
El director del Proyecto Philae, Stephen Ulamec, destacó además la posibilidad de que el módulo, en silencio desde el pasado 9 de julio tras contactar en siete ocasiones, envíe de nuevo información a la sonda Rosetta, que se encuentra a unos 200 kilómetros de distancia, precisó la agencia EFE.
En estos momentos el cometa Churyumov-Gerasimenko se encuentra a 245 millones de kilómetros de distancia del sol y cada día recibe alrededor de cuatro horas de sol, suficiente para cargarse de energía.
Las condiciones, sin embargo, empeorarán en las próximas semanas al alejarse del sol y descender su temperatura; si el interior de Philae baja de los 51 grados celsius bajo cero, el módulo ya no será operativo y la misión acabará, lo que ocurrirá previsiblemente y como muy tarde en enero.
Los responsables del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), encargados de vigilar a Philae, ofrecieron hoy una conferencia de prensa en Berlín para repasar los doce meses transcurridos desde que el módulo hiciera historia al aterrizar por vez primera en un cometa.
Entre las buenas noticias, indicaron que constataron que el módulo está apoyado sobre sus tres patas, tras el accidentado aterrizaje de hace un año.
El director del Proyecto Philae, Stephen Ulamec, destacó además la posibilidad de que el módulo, en silencio desde el pasado 9 de julio tras contactar en siete ocasiones, envíe de nuevo información a la sonda Rosetta, que se encuentra a unos 200 kilómetros de distancia, precisó la agencia EFE.
En estos momentos el cometa Churyumov-Gerasimenko se encuentra a 245 millones de kilómetros de distancia del sol y cada día recibe alrededor de cuatro horas de sol, suficiente para cargarse de energía.
Las condiciones, sin embargo, empeorarán en las próximas semanas al alejarse del sol y descender su temperatura; si el interior de Philae baja de los 51 grados celsius bajo cero, el módulo ya no será operativo y la misión acabará, lo que ocurrirá previsiblemente y como muy tarde en enero.