Hillary mostró liderazgo en el último debate antes de las primarias

En el último debate antes de las primarias de 2016, los aspirantes demócratas a la Presidencia de Estados Unidos volvieron a concentrarse anoche en la política exterior y la llamada lucha contra el terrorismo, y otra vez Hillary Clinton consiguió mostrarse como la candidata más sólida, según concluyeron hoy medios locales.

20 DIC 2015 - 16:52 | Actualizado

La interna oficialista en Estados Unidos ha carecido del drama y la tensión que han dominado a la oposición republicana, sumida en una crisis de legitimidad que permitió la aparición y consolidación como favorito del empresario y referente de la anti política, Donald Trump.

El debate demócrata de anoche no fue la excepción.

En un principio, el tercer debate televisado entre los precancididatos del oficialismo prometía concentrarse en la reciente pelea entre la campaña de Clinton y de su principal rival, el veterano senador independiente por Vermont, Bernie Sanders.

Sin embargo, al comienzo del debate, Sanders pidió disculpas a Clinton por haber accedido esta semana, por un error informático, a datos sobre posibles votantes demócratas de todo Estados Unidos recolectados por la campaña de la ex secretaria de Estado y favorita según todos los sondeos.

Clinton respondió rápidamente con un "aprecio mucho su disculpa" y ambos dieron por cerrado el tema.

Inmediatamente después, el debate se concentró en asuntos de política exterior y, principalmente, en la llamada guerra contra el terrorismo inaugurada por el presidente republicano, George Bush, y continuada por su sucesor y mandatario saliente, el demócrata Barack Obama.

"Creo que debemos de mirar tanto al desafío del terrorismo en el extranjero como en casa y también al papel que juegan las armas en el desarrollo de la violencia que nos acosa", sostuvo Hillary vinculando los conflictos en Medio Oriente con la reciente matanza de San Bernardino, en California, un ataque que el FBI vincula con extremismo islamista internacional.

Lejos de chocar con sus rivales, Sanders y el ex gobernador de Maryland, Martin O'Malley, Clinton, concentró toda su artillería contra el favorito en la interna republicana, Trump.

"Se está convirtiendo en el mejor reclutador del Estado Islámico. (Los islamistas) Van a la gente mostrando vídeos de Donald Trump insultando al islam y a los musulmanes para reclutar a yihadistas más radicales", denunció la ex secretaria de Estado, ex senadora por Nueva York y ex primera dama durante los años 90.

La frase de Clinton no pasó desapercibida y hoy Trump le contestó durante un programa matutino de la cadena CBS.

"Nadie ha sido capaz de apoyar eso. Es una tontería. Es sólo otra mentira de Hillary", aseguró muy sonriente, mientras sostenía que la ex secretaria de Estado era un ejemplo de que en el "mundo de la política todos hablan y nadie hace".

Pese a que el debate de anoche estuvo dominado por la imagen de la Clinton, en la segunda parte Sanders logró desviar el foco de atención de la Seguridad Nacional y aprovechó para hablar de las grandes empresas y los hilos de los grandes bancos de Wall Street, dos sectores a los que describió como los principales apoyos financieros de su rival.

"La codicia de la clase multimillonaria, la codicia de Wall Street está destruyendo esta economía", insistió el senador, que acusó a su rival de contar con la complacencia de las grandes corporaciones.

Hillary evitó hablar de las finanzas de su campaña o de la Fundación Clinton que comparte con su marido y ex presidente, Bill, y eligió contestar con la promesa de no subir los impuestos a las familias de clase media que ganen menos de 250.000 dólares anuales si llega a la Casa Blanca en noviembre de 2016.

"¿Deben las corporaciones de Estados Unidos amar a Hillary Clinton?, repreguntó uno de los moderadores,intentando desatar una acalorada discusión entre los candidatos demócratas.

Pero la ex secretaria de Estado rápidamente logró desactivar el momento de tensión lanzando una humorada: "Todo el mundo debería".

Este último debate demócrata se realizó en Manchester, una ciudad de New Hampshire, uno de los estados, junto con Iowa, que realizará las primarias de ambos partidos en febrero próximo.

Entre las primarias de febrero y las de los estados que votarán en el supermartes del primero de marzo debería quedar claro quienes serán los dos candidatos oficiales que se disputarán el control de la Casa Blanca en las elecciones presidenciales de noviembre próximo.

20 DIC 2015 - 16:52

La interna oficialista en Estados Unidos ha carecido del drama y la tensión que han dominado a la oposición republicana, sumida en una crisis de legitimidad que permitió la aparición y consolidación como favorito del empresario y referente de la anti política, Donald Trump.

El debate demócrata de anoche no fue la excepción.

En un principio, el tercer debate televisado entre los precancididatos del oficialismo prometía concentrarse en la reciente pelea entre la campaña de Clinton y de su principal rival, el veterano senador independiente por Vermont, Bernie Sanders.

Sin embargo, al comienzo del debate, Sanders pidió disculpas a Clinton por haber accedido esta semana, por un error informático, a datos sobre posibles votantes demócratas de todo Estados Unidos recolectados por la campaña de la ex secretaria de Estado y favorita según todos los sondeos.

Clinton respondió rápidamente con un "aprecio mucho su disculpa" y ambos dieron por cerrado el tema.

Inmediatamente después, el debate se concentró en asuntos de política exterior y, principalmente, en la llamada guerra contra el terrorismo inaugurada por el presidente republicano, George Bush, y continuada por su sucesor y mandatario saliente, el demócrata Barack Obama.

"Creo que debemos de mirar tanto al desafío del terrorismo en el extranjero como en casa y también al papel que juegan las armas en el desarrollo de la violencia que nos acosa", sostuvo Hillary vinculando los conflictos en Medio Oriente con la reciente matanza de San Bernardino, en California, un ataque que el FBI vincula con extremismo islamista internacional.

Lejos de chocar con sus rivales, Sanders y el ex gobernador de Maryland, Martin O'Malley, Clinton, concentró toda su artillería contra el favorito en la interna republicana, Trump.

"Se está convirtiendo en el mejor reclutador del Estado Islámico. (Los islamistas) Van a la gente mostrando vídeos de Donald Trump insultando al islam y a los musulmanes para reclutar a yihadistas más radicales", denunció la ex secretaria de Estado, ex senadora por Nueva York y ex primera dama durante los años 90.

La frase de Clinton no pasó desapercibida y hoy Trump le contestó durante un programa matutino de la cadena CBS.

"Nadie ha sido capaz de apoyar eso. Es una tontería. Es sólo otra mentira de Hillary", aseguró muy sonriente, mientras sostenía que la ex secretaria de Estado era un ejemplo de que en el "mundo de la política todos hablan y nadie hace".

Pese a que el debate de anoche estuvo dominado por la imagen de la Clinton, en la segunda parte Sanders logró desviar el foco de atención de la Seguridad Nacional y aprovechó para hablar de las grandes empresas y los hilos de los grandes bancos de Wall Street, dos sectores a los que describió como los principales apoyos financieros de su rival.

"La codicia de la clase multimillonaria, la codicia de Wall Street está destruyendo esta economía", insistió el senador, que acusó a su rival de contar con la complacencia de las grandes corporaciones.

Hillary evitó hablar de las finanzas de su campaña o de la Fundación Clinton que comparte con su marido y ex presidente, Bill, y eligió contestar con la promesa de no subir los impuestos a las familias de clase media que ganen menos de 250.000 dólares anuales si llega a la Casa Blanca en noviembre de 2016.

"¿Deben las corporaciones de Estados Unidos amar a Hillary Clinton?, repreguntó uno de los moderadores,intentando desatar una acalorada discusión entre los candidatos demócratas.

Pero la ex secretaria de Estado rápidamente logró desactivar el momento de tensión lanzando una humorada: "Todo el mundo debería".

Este último debate demócrata se realizó en Manchester, una ciudad de New Hampshire, uno de los estados, junto con Iowa, que realizará las primarias de ambos partidos en febrero próximo.

Entre las primarias de febrero y las de los estados que votarán en el supermartes del primero de marzo debería quedar claro quienes serán los dos candidatos oficiales que se disputarán el control de la Casa Blanca en las elecciones presidenciales de noviembre próximo.