Soledad Matthysse perdió sus cinturones y se sintió “robada” en Canadá. Según la propia boxeadora, en diálogo con Tiempo Deportivo, sostuvo: “Con mucha bronca. Me había bajoneado después de la pelea. El resultado no fue el que esperábamos pero me decían que quedamos bien parados así que no hay que bajar los brazos, cosa que nunca se me cruza por la cabeza”.
“Cuando me llamaron y me dijeron de la pelea no estábamos conformes con ir para allá, no queríamos ir. Pero me dijeron que era una pelea obligatoria que tenía que ir porque si no me retiraban los cinturones, como ella era la primera retadora mi obligación era ir para allá. Entonces la tuvimos que aceptar. Como sabíamos que le podíamos ganar fuimos tranquilos, después pasó eso”, contó Sole.
“La cosa era salir a trabajar, en ningún momento especulamos. Salimos a hacer una buena pelea, pero tenía el árbitro que ella marcaba una infracción y todos veían que me marcaban la infracción a mí. Trataban de desconcentrarme en todo momento, también en el rincón Mario se paraba a darme indicaciones como hacía el rincón de ella y había un veedor que lo agarraba de atrás de la remera a Mario y lo hacía sentarse. Mario se la pasó discutiendo toda la pelea. Todo eso. Yo trataba de estar concentrada y metida en la pelea, pero después al ver el video la verdad es que fue un desastre”.
Sobre su incomodidad, señaló: “Apenas llegamos nos humillaban, tanto en el hotel como en el pesaje. Pedimos la balanza oficial como ella la tuvo acá para controlar el peso y buscaban excusas; teníamos que manejarnos nosotros allá sin entender nada. Yo me sentí desprotegida por Rivero”.
“Estuve dos meses preparándome para esta pelea, tratando de mejorar. Me sentí muy bien, no hubo falta de aire ni de piernas. Todos pudieron ver el estado en que yo llegaba a los rincones y cómo llegaba ella. La caída del último round la verdad es que fue una mano justa que me llegó. Si yo no hubiera estado entrenada tal vez no me hubiese levantado. Cuando caí dije no, voy a apoyar la rodilla, fueron tres segundos que me tomé, se me cruzaron mil cosas por la cabeza, pensé no puedo terminar así, me levanté y la seguí peleando”.
Sole confesó que no pudo comunicarse con su promotor Rivero. “No me contesta los mensajes”, dijo. Sin embargo, Sole quiere revancha: “Ojalá que haya una tercera pelea. Nosotros estamos viendo para que la pelea se haga. Que no sea ni en Argentina ni en Canadá, pero me gustaría que se haga”.

Soledad Matthysse perdió sus cinturones y se sintió “robada” en Canadá. Según la propia boxeadora, en diálogo con Tiempo Deportivo, sostuvo: “Con mucha bronca. Me había bajoneado después de la pelea. El resultado no fue el que esperábamos pero me decían que quedamos bien parados así que no hay que bajar los brazos, cosa que nunca se me cruza por la cabeza”.
“Cuando me llamaron y me dijeron de la pelea no estábamos conformes con ir para allá, no queríamos ir. Pero me dijeron que era una pelea obligatoria que tenía que ir porque si no me retiraban los cinturones, como ella era la primera retadora mi obligación era ir para allá. Entonces la tuvimos que aceptar. Como sabíamos que le podíamos ganar fuimos tranquilos, después pasó eso”, contó Sole.
“La cosa era salir a trabajar, en ningún momento especulamos. Salimos a hacer una buena pelea, pero tenía el árbitro que ella marcaba una infracción y todos veían que me marcaban la infracción a mí. Trataban de desconcentrarme en todo momento, también en el rincón Mario se paraba a darme indicaciones como hacía el rincón de ella y había un veedor que lo agarraba de atrás de la remera a Mario y lo hacía sentarse. Mario se la pasó discutiendo toda la pelea. Todo eso. Yo trataba de estar concentrada y metida en la pelea, pero después al ver el video la verdad es que fue un desastre”.
Sobre su incomodidad, señaló: “Apenas llegamos nos humillaban, tanto en el hotel como en el pesaje. Pedimos la balanza oficial como ella la tuvo acá para controlar el peso y buscaban excusas; teníamos que manejarnos nosotros allá sin entender nada. Yo me sentí desprotegida por Rivero”.
“Estuve dos meses preparándome para esta pelea, tratando de mejorar. Me sentí muy bien, no hubo falta de aire ni de piernas. Todos pudieron ver el estado en que yo llegaba a los rincones y cómo llegaba ella. La caída del último round la verdad es que fue una mano justa que me llegó. Si yo no hubiera estado entrenada tal vez no me hubiese levantado. Cuando caí dije no, voy a apoyar la rodilla, fueron tres segundos que me tomé, se me cruzaron mil cosas por la cabeza, pensé no puedo terminar así, me levanté y la seguí peleando”.
Sole confesó que no pudo comunicarse con su promotor Rivero. “No me contesta los mensajes”, dijo. Sin embargo, Sole quiere revancha: “Ojalá que haya una tercera pelea. Nosotros estamos viendo para que la pelea se haga. Que no sea ni en Argentina ni en Canadá, pero me gustaría que se haga”.