La ausencia de seguimiento, logística y una gran desidia por el caso por parte de la Justicia, derivó en que el agresor a las instalaciones del Grupo Jornada en Esquel, hecho acaecido el 19 de diciembre de 2016, esté nuevamente en la ciudad en su domicilio, con el latente peligro que esto significa para el personal de esta empresa periodística, que diariamente debe concurrir a su lugar de trabajo.
El 21 de diciembre en una audiencia en Tribunales con el violento individuo por el episodio que lo tuvo como protagonista, rompiendo un vidrio del frente de la Agencia Esquel, más las amenazas de muerte hacia mi persona, por pedido del fiscal Fernando Rivarola, que hizo una exposición de los antecedentes del joven, el juez Ricardo Rolón -que admitió el argumento-, dictaminó la “internación involuntaria” del citado, en el centro de salud establecido por el Juzgado de Familia, y la pronta realización de los procedimientos indispensables para establecer un diagnóstico actualizado y disponer su tratamiento.
Hasta confirmar la clínica donde sería internado, en Comodoro Rivadavia, el magistrado dispuso su inmediato traslado desde Tribunales tras la audiencia, al área de Salud Mental del Hospital Zonal Esquel. A los pocos días, el martes 27 de diciembre, fue llevado a la Clínica Anastrofe de Ment-San SRL. de la ciudad petrolera. Pero, mientras en la Unidad Regional Esquel de la Policía Provincial y en el nosocomio local se limitaban a informar que se había realizado la derivación, otras fuentes daban cuenta que el individuo no estaba en ese centro privado.
Jornada hizo las averiguaciones, y descubrió que, esgrimiendo que su internación era “voluntaria”, el hombre pidió sus documentos en la Secretaría de la clínica, y se volvió a Esquel. De esto no se habían enterado ni la Justicia ni la Policía, ni el Hospital Zonal local, aunque alguna autoridad tenía el dato y no lo informaba.
Fue tan desastroso el seguimiento, que al parecer el Jefe de la URE, comisario Luis Cayupil, se anotició el viernes porque alguien se lo advirtió, y porque Jornada había publicado la advertencia. Incluso el segundo Jefe a cargo de la Unidad, comisario Martín Betbedé, el miércoles aseguró a periodistas de este diario que estaba todo en orden, y que debía generar proecupación.
En Tribunales, ya entregados a la feria de enero, no sabían lo que había ocurrido. Además, cargaban sobre sus espaldas un astuto engaño del agresor, que en la clínica dijo que era una internación voluntaria y se fue, cuando el fallo del juez Rolón fue “internación involuntaria”. La jueza de Familia, Mariela González, en un rol más bien garantista, no habría reparado en ese detalle, marcando un escenario de falta de coordinación, con un papelón como adicional.
Como Jornada puso en alerta a las autoridades, el viernes se dispuso una custodia permanente de la Agencia Esquel en Rivadavia 1.457, con presencia de una consigna en las afueras.
Miquelarena en el caso
La opaca acción de la Justicia de Esquel en el caso, llevó al personal de la agencia a comunicarse el sábado con el Procurador General de la Provincia, Jorge Miquelarena, quien se encargó rápidamente de comunicarse con el fiscal Fernando Rivarola para pedirle información al respecto.
Rivarola explicó luego que en términos legales no se puede hacer nada más por el muchacho, y si volviera a cometer un ataque, se iniciaría un proceso similar al anterior, y siempre se concluiría en lo mismo. Por su parte Miquelarena sugirió insistir con la jueza de Familia, para que “entienda que la internación no puede ser voluntaria, por razones obvias”.
El personal que trabaja en Jornada y FM Tiempo 102.1 dejó el viernes por la noche asentada una denuncia en la Comisaría Primera, advirtiendo el riesgo que supone la situación con una persona que no mide sus actos ni consecuencias.
Los jueces sabrán dar la respuesta “urgente”.

La ausencia de seguimiento, logística y una gran desidia por el caso por parte de la Justicia, derivó en que el agresor a las instalaciones del Grupo Jornada en Esquel, hecho acaecido el 19 de diciembre de 2016, esté nuevamente en la ciudad en su domicilio, con el latente peligro que esto significa para el personal de esta empresa periodística, que diariamente debe concurrir a su lugar de trabajo.
El 21 de diciembre en una audiencia en Tribunales con el violento individuo por el episodio que lo tuvo como protagonista, rompiendo un vidrio del frente de la Agencia Esquel, más las amenazas de muerte hacia mi persona, por pedido del fiscal Fernando Rivarola, que hizo una exposición de los antecedentes del joven, el juez Ricardo Rolón -que admitió el argumento-, dictaminó la “internación involuntaria” del citado, en el centro de salud establecido por el Juzgado de Familia, y la pronta realización de los procedimientos indispensables para establecer un diagnóstico actualizado y disponer su tratamiento.
Hasta confirmar la clínica donde sería internado, en Comodoro Rivadavia, el magistrado dispuso su inmediato traslado desde Tribunales tras la audiencia, al área de Salud Mental del Hospital Zonal Esquel. A los pocos días, el martes 27 de diciembre, fue llevado a la Clínica Anastrofe de Ment-San SRL. de la ciudad petrolera. Pero, mientras en la Unidad Regional Esquel de la Policía Provincial y en el nosocomio local se limitaban a informar que se había realizado la derivación, otras fuentes daban cuenta que el individuo no estaba en ese centro privado.
Jornada hizo las averiguaciones, y descubrió que, esgrimiendo que su internación era “voluntaria”, el hombre pidió sus documentos en la Secretaría de la clínica, y se volvió a Esquel. De esto no se habían enterado ni la Justicia ni la Policía, ni el Hospital Zonal local, aunque alguna autoridad tenía el dato y no lo informaba.
Fue tan desastroso el seguimiento, que al parecer el Jefe de la URE, comisario Luis Cayupil, se anotició el viernes porque alguien se lo advirtió, y porque Jornada había publicado la advertencia. Incluso el segundo Jefe a cargo de la Unidad, comisario Martín Betbedé, el miércoles aseguró a periodistas de este diario que estaba todo en orden, y que debía generar proecupación.
En Tribunales, ya entregados a la feria de enero, no sabían lo que había ocurrido. Además, cargaban sobre sus espaldas un astuto engaño del agresor, que en la clínica dijo que era una internación voluntaria y se fue, cuando el fallo del juez Rolón fue “internación involuntaria”. La jueza de Familia, Mariela González, en un rol más bien garantista, no habría reparado en ese detalle, marcando un escenario de falta de coordinación, con un papelón como adicional.
Como Jornada puso en alerta a las autoridades, el viernes se dispuso una custodia permanente de la Agencia Esquel en Rivadavia 1.457, con presencia de una consigna en las afueras.
Miquelarena en el caso
La opaca acción de la Justicia de Esquel en el caso, llevó al personal de la agencia a comunicarse el sábado con el Procurador General de la Provincia, Jorge Miquelarena, quien se encargó rápidamente de comunicarse con el fiscal Fernando Rivarola para pedirle información al respecto.
Rivarola explicó luego que en términos legales no se puede hacer nada más por el muchacho, y si volviera a cometer un ataque, se iniciaría un proceso similar al anterior, y siempre se concluiría en lo mismo. Por su parte Miquelarena sugirió insistir con la jueza de Familia, para que “entienda que la internación no puede ser voluntaria, por razones obvias”.
El personal que trabaja en Jornada y FM Tiempo 102.1 dejó el viernes por la noche asentada una denuncia en la Comisaría Primera, advirtiendo el riesgo que supone la situación con una persona que no mide sus actos ni consecuencias.
Los jueces sabrán dar la respuesta “urgente”.