Denuncian que el ejército sirio usó armas químicas en Alepo

Las fuerzas del gobierno sirio del presidente Bashar Al Assad usaron repetidamente y de forma coordinada armas químicas durante el último mes de la batalla para recuperar la norteña ciudad de Alepo, denunció hoy la organización Human Rights Watch (HRW).

13 FEB 2017 - 16:33 | Actualizado

Según la ONG, entre el 17 de noviembre y el 13 de diciembre de 2016, helicópteros del Ejército sirio efectuaron al menos ocho ataques con cloro sobre áreas residenciales bajo control opositor en la gran urbe del norte de Siria.

HRW aseguró que "el patrón" de estos ataques "muestra que se coordinaron con la estrategia militar global para recuperar Alepo" y que no fueron obra de elementos aislados del Ejército, por lo que urgió al Consejo de Seguridad de la ONU a imponer sanciones contra Damasco, informó la agencia de noticias EFE.

"El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no debería permitir que las autoridades sirias o cualquier que ha usado armas químicas se libren de consecuencias", señaló en un comunicado el director adjunto de emergencias de la organización, Ole Solvang.

HRW presentó en una conferencia de prensa en la sede de la ONU las conclusiones de su investigación, que asegura que esos ocho ataques documentados dejaron al menos nueve civiles muertos, incluidos cuatro niños, y unos 200 heridos.

Según la ONG, los ataques con cloro se llevaron a cabo en áreas de Alepo en las que las fuerzas gubernamentales buscaban avanzar, comenzando por el Este y desplazándose hacia el Oeste a medida que las líneas del frente se movían.

HRW dijo que su informe se basó en entrevistas con testigos, análisis de videos y fotografías e información difundida por las redes sociales.

Aunque reconoció la dificultad de identificar con total precisión los químicos utilizados sin disponer de pruebas en laboratorio, HRW aseguró que todo apunta al uso de cloro por parte del Ejército sirio, algo de lo que ya había sido acusado en ocasiones anteriores.

El grupo incluyó en su informe ocho casos que ha podido confirmar, pero aseguró que el número total de ataques químicos en Alepo podría haber sido mayor.

HRW subrayó que no hay constancia de que Rusia, que apoyó desde el aire la campaña del Ejército sirio para retomar Alepo, participase directamente en los ataques químicos, aunque asegura que se benefició para llevar a cabo sus avances militares.

Una investigación de expertos de la ONU y de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) determinó el pasado año que el gobierno sirio estuvo detrás de varios ataques con armas químicas registrados en el país en 2014 y 2015.

A raíz de ello, las potencias occidentales han buscado durante los últimos meses imponer sanciones al régimen sirio, algo que hasta ahora ha impedido Rusia, que cuenta con poder de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Rusia, el gran aliado de Al Assad, considera que no hay pruebas suficientes para castigar a Damasco, que en 2013 aceptó destruir su arsenal químico y no usar ese tipo de armamento tras un acuerdo entre Estados Unidos y Rusia.

La zona oriental de Alepo era el gran bastión rebelde en el norte de Siria y fue objeto de una gran ofensiva por parte del gobierno y sus aliados a partir de noviembre.

La campaña se completó a finales de diciembre, cuando el Ejército sirio dio por reconquistada la ciudad tras un acuerdo que permitió la evacuación de muchos combatientes rebeldes y el establecimiento de un alto el fuego.

13 FEB 2017 - 16:33

Según la ONG, entre el 17 de noviembre y el 13 de diciembre de 2016, helicópteros del Ejército sirio efectuaron al menos ocho ataques con cloro sobre áreas residenciales bajo control opositor en la gran urbe del norte de Siria.

HRW aseguró que "el patrón" de estos ataques "muestra que se coordinaron con la estrategia militar global para recuperar Alepo" y que no fueron obra de elementos aislados del Ejército, por lo que urgió al Consejo de Seguridad de la ONU a imponer sanciones contra Damasco, informó la agencia de noticias EFE.

"El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no debería permitir que las autoridades sirias o cualquier que ha usado armas químicas se libren de consecuencias", señaló en un comunicado el director adjunto de emergencias de la organización, Ole Solvang.

HRW presentó en una conferencia de prensa en la sede de la ONU las conclusiones de su investigación, que asegura que esos ocho ataques documentados dejaron al menos nueve civiles muertos, incluidos cuatro niños, y unos 200 heridos.

Según la ONG, los ataques con cloro se llevaron a cabo en áreas de Alepo en las que las fuerzas gubernamentales buscaban avanzar, comenzando por el Este y desplazándose hacia el Oeste a medida que las líneas del frente se movían.

HRW dijo que su informe se basó en entrevistas con testigos, análisis de videos y fotografías e información difundida por las redes sociales.

Aunque reconoció la dificultad de identificar con total precisión los químicos utilizados sin disponer de pruebas en laboratorio, HRW aseguró que todo apunta al uso de cloro por parte del Ejército sirio, algo de lo que ya había sido acusado en ocasiones anteriores.

El grupo incluyó en su informe ocho casos que ha podido confirmar, pero aseguró que el número total de ataques químicos en Alepo podría haber sido mayor.

HRW subrayó que no hay constancia de que Rusia, que apoyó desde el aire la campaña del Ejército sirio para retomar Alepo, participase directamente en los ataques químicos, aunque asegura que se benefició para llevar a cabo sus avances militares.

Una investigación de expertos de la ONU y de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) determinó el pasado año que el gobierno sirio estuvo detrás de varios ataques con armas químicas registrados en el país en 2014 y 2015.

A raíz de ello, las potencias occidentales han buscado durante los últimos meses imponer sanciones al régimen sirio, algo que hasta ahora ha impedido Rusia, que cuenta con poder de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Rusia, el gran aliado de Al Assad, considera que no hay pruebas suficientes para castigar a Damasco, que en 2013 aceptó destruir su arsenal químico y no usar ese tipo de armamento tras un acuerdo entre Estados Unidos y Rusia.

La zona oriental de Alepo era el gran bastión rebelde en el norte de Siria y fue objeto de una gran ofensiva por parte del gobierno y sus aliados a partir de noviembre.

La campaña se completó a finales de diciembre, cuando el Ejército sirio dio por reconquistada la ciudad tras un acuerdo que permitió la evacuación de muchos combatientes rebeldes y el establecimiento de un alto el fuego.