Ocurrió en un basural sobre Entre Ríos, a metros de avenida Roca, en barrio Sarmiento. El lugar hace meses es foco de malestar por parte de vecinos de toda la zona. Hay mucha chatarra y residuos. En los autos abandonados se quedan y hasta duermen personas de bajos recursos. En los últimos días había en el lugar no menos de cinco vehículos desmantelados, madera y residuos de todo tipo acumulados con el tiempo.
Allí llegó el reportero gráfico Norman Evans. Hasta que se acercó un joven delgado, con buzo y capucha gris, y le reprochó el porqué sacaba fotos del lugar. Ante la insistencia, el reportero le explicó. El joven contestó de manera violenta: “Acá no saques fotos porque va a venir la Municipalidad a romper las pelotas”. Golpeó la cámara de fotos del trabajador de prensa y siguió las amenazas.
Cuando Evans se iba y se subía al móvil de Jornada, el agresor lo pateó en la cadera y pateó los laterales del vehículo. Volvió a amenazarlo y señalándolo con el dedo dijo: “Más vale que no salgan las fotos”. Se hizo la denuncia en la Comisaría Tercera para dejar asentado el grave hecho.
La situación no es nueva: hay vecinos que se quejan de los residuos pero no se animan a denunciar por las amenazas de parte de integrantes de una familia zíngara asentada en las proximidades del baldío.
El terreno, de importantes dimensiones, ya es un foco de conflicto por la acumulación de chatarra automotor, maderas, basura domiciliaria y maleza.
El lugar se ubica entre los barrios Sarmiento y Democracia Argentina, a dos cuadras de la Alcaidía policial y en una zona urbanizada.
A diferencia de otros minibasurales, ubicados en las afueras, este baldío está próximo a viviendas particulares en una zona de importante tránsito vehicular y peatonal.

Ocurrió en un basural sobre Entre Ríos, a metros de avenida Roca, en barrio Sarmiento. El lugar hace meses es foco de malestar por parte de vecinos de toda la zona. Hay mucha chatarra y residuos. En los autos abandonados se quedan y hasta duermen personas de bajos recursos. En los últimos días había en el lugar no menos de cinco vehículos desmantelados, madera y residuos de todo tipo acumulados con el tiempo.
Allí llegó el reportero gráfico Norman Evans. Hasta que se acercó un joven delgado, con buzo y capucha gris, y le reprochó el porqué sacaba fotos del lugar. Ante la insistencia, el reportero le explicó. El joven contestó de manera violenta: “Acá no saques fotos porque va a venir la Municipalidad a romper las pelotas”. Golpeó la cámara de fotos del trabajador de prensa y siguió las amenazas.
Cuando Evans se iba y se subía al móvil de Jornada, el agresor lo pateó en la cadera y pateó los laterales del vehículo. Volvió a amenazarlo y señalándolo con el dedo dijo: “Más vale que no salgan las fotos”. Se hizo la denuncia en la Comisaría Tercera para dejar asentado el grave hecho.
La situación no es nueva: hay vecinos que se quejan de los residuos pero no se animan a denunciar por las amenazas de parte de integrantes de una familia zíngara asentada en las proximidades del baldío.
El terreno, de importantes dimensiones, ya es un foco de conflicto por la acumulación de chatarra automotor, maderas, basura domiciliaria y maleza.
El lugar se ubica entre los barrios Sarmiento y Democracia Argentina, a dos cuadras de la Alcaidía policial y en una zona urbanizada.
A diferencia de otros minibasurales, ubicados en las afueras, este baldío está próximo a viviendas particulares en una zona de importante tránsito vehicular y peatonal.