Despierten a los diputados

Faltan pocos días para que el proyecto de modificación del Código Procesal Penal cumpla un año esperando para ser tratado en la Legislatura provincial. Lee la columna de Esteban Gallo para Jornada y Cadena Tiempo.

18 MAY 2023 - 12:13 | Actualizado 18 MAY 2023 - 12:26

Por Esteban Gallo

La reforma del Código Procesal Penal de la provincia es un tema que sube al escenario de la actualidad cada vez que el flagelo de la inseguridad golpea la puerta de los chubutenses.

Esta vez, fue el intendente de Gaiman, Darío James, el que, cansado del accionar de la delincuencia envió una nota a la Legislatura exigiendo el tratamiento del proyecto presentado el año pasado por el Superior Tribunal de Justicia del Chubut.

Sin anestesia e indignado por la ola de delitos que tiene a mal traer a todo el Valle, James dijo a este medio, hace exactamente una semana, que los chacareros están nerviosos y todos armados. Lo que quiso decir el jefe comunal es que, si no se hace algo urgente, en cualquier momento sucederá algo que todos vamos a lamentar.

Mientras los chacareros se arman, y los delincuentes van rotando por distintos lugares de la provincia, el proyecto que propicia modificaciones al Código Procesal Penal sigue durmiendo en la Legislatura el sueño de los justos.

Ayer, en Mañana G, el Dr. Jorge Miquelarena, recordó que desde el 2016, el Ministerio Público Fiscal viene reclamando modificaciones. Es lógico. El Código que, cuando fue sancionado en 2006, era una herramienta de avanzada, fue quedando desfasado hasta convertirse en un instrumento desactualizado y vetusto.

Muchas veces, y con razón, se pide a los operadores judiciales que digan cuáles son los cambios que se deben hacer para lograr resultados más eficaces. Este no es el caso. Acá tenemos, fiscales y jueces que están señalando cuáles son las herramientas que necesitan para combatir la delincuencia con mayor eficiencia, mientras los diputados y diputadas de la provincia no dan ninguna respuesta. Como si los chubutenses pudieran seguir esperando. Como si la inseguridad fuera un tema de relevancia menor. Como si lo expresado por el intendente de Gaiman fuera una nimiedad. Les aviso, por si no se enteraron, que James habla de gente armada para defenderse. No sé si entienden lo que eso significa.

Ayer escuchaba al Dr. Miquelarena pidiendo, como quien pide una limosna, que los diputados se dignen a tratar la reforma del Código y pensaba en lo frustrante de la situación. También es inaudito que los legisladores digan que están de acuerdo con los cambios propuestos, y, sin embargo, se queden con los brazos cruzados. ¡Quien podría estar en contra de tener juicios más rápidos y más sentencias para que los delincuentes no anden sueltos por ahí, haciendo de las suyas!

El proyecto también contempla controles más severos para las personas que incurren en violencia de género. Por ejemplo, que los individuos que violen las medidas de protección dispuestas por un juez o una jueza, sean pasibles de prisión preventiva.

No creo que ningún diputado esté en contra de esta modificación. Mucho menos las diputadas. Los vemos habitualmente levantando la bandera de los derechos de las mujeres y la violencia de género, pero no son capaces de sentarse a analizar un proyecto que defiende a las víctimas.

Si analizamos la labor de nuestros representantes en la Cámara, el motivo del no tratamiento de la reforma no creo que esté ligado a la intensidad del trabajo que realizan. Cantidad y calidad no son características de este cuerpo legislativo.

Como nuestra misión es poner en el tapete los temas que preocupan a los chubutenses y la inseguridad es un tema que nos desvive, pretendemos despertar a los legisladores de la modorra en la que han caído.

Empecemos por despabilar a los integrantes de la comisión de Asuntos Constitucionales y Justicia. A saber: Rafael Williams, Mónica Saso, María Andrea Aguilera, Miguel Antín, María Belén Baskov, Graciela Cigudosa, Juan Pais, Emiliano Mongilardi y Manuel Pagliaroni.

Entiendo que algunos de ellos, en este momento, ocupan su tiempo y sus energías para tratar de meterse en las famosas listas de diputados provinciales. Bueno, que se ocupen de la reforma los que no tienen chances, que son la mayoría. Y de paso, se despiden dignamente de la Legislatura.

Deberían saber que no todo pasa por la rosca política. La vida de los chubutenses va por otro andarivel y la delincuencia no se toma vacaciones en años electorales.

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18 MAY 2023 - 12:13

Por Esteban Gallo

La reforma del Código Procesal Penal de la provincia es un tema que sube al escenario de la actualidad cada vez que el flagelo de la inseguridad golpea la puerta de los chubutenses.

Esta vez, fue el intendente de Gaiman, Darío James, el que, cansado del accionar de la delincuencia envió una nota a la Legislatura exigiendo el tratamiento del proyecto presentado el año pasado por el Superior Tribunal de Justicia del Chubut.

Sin anestesia e indignado por la ola de delitos que tiene a mal traer a todo el Valle, James dijo a este medio, hace exactamente una semana, que los chacareros están nerviosos y todos armados. Lo que quiso decir el jefe comunal es que, si no se hace algo urgente, en cualquier momento sucederá algo que todos vamos a lamentar.

Mientras los chacareros se arman, y los delincuentes van rotando por distintos lugares de la provincia, el proyecto que propicia modificaciones al Código Procesal Penal sigue durmiendo en la Legislatura el sueño de los justos.

Ayer, en Mañana G, el Dr. Jorge Miquelarena, recordó que desde el 2016, el Ministerio Público Fiscal viene reclamando modificaciones. Es lógico. El Código que, cuando fue sancionado en 2006, era una herramienta de avanzada, fue quedando desfasado hasta convertirse en un instrumento desactualizado y vetusto.

Muchas veces, y con razón, se pide a los operadores judiciales que digan cuáles son los cambios que se deben hacer para lograr resultados más eficaces. Este no es el caso. Acá tenemos, fiscales y jueces que están señalando cuáles son las herramientas que necesitan para combatir la delincuencia con mayor eficiencia, mientras los diputados y diputadas de la provincia no dan ninguna respuesta. Como si los chubutenses pudieran seguir esperando. Como si la inseguridad fuera un tema de relevancia menor. Como si lo expresado por el intendente de Gaiman fuera una nimiedad. Les aviso, por si no se enteraron, que James habla de gente armada para defenderse. No sé si entienden lo que eso significa.

Ayer escuchaba al Dr. Miquelarena pidiendo, como quien pide una limosna, que los diputados se dignen a tratar la reforma del Código y pensaba en lo frustrante de la situación. También es inaudito que los legisladores digan que están de acuerdo con los cambios propuestos, y, sin embargo, se queden con los brazos cruzados. ¡Quien podría estar en contra de tener juicios más rápidos y más sentencias para que los delincuentes no anden sueltos por ahí, haciendo de las suyas!

El proyecto también contempla controles más severos para las personas que incurren en violencia de género. Por ejemplo, que los individuos que violen las medidas de protección dispuestas por un juez o una jueza, sean pasibles de prisión preventiva.

No creo que ningún diputado esté en contra de esta modificación. Mucho menos las diputadas. Los vemos habitualmente levantando la bandera de los derechos de las mujeres y la violencia de género, pero no son capaces de sentarse a analizar un proyecto que defiende a las víctimas.

Si analizamos la labor de nuestros representantes en la Cámara, el motivo del no tratamiento de la reforma no creo que esté ligado a la intensidad del trabajo que realizan. Cantidad y calidad no son características de este cuerpo legislativo.

Como nuestra misión es poner en el tapete los temas que preocupan a los chubutenses y la inseguridad es un tema que nos desvive, pretendemos despertar a los legisladores de la modorra en la que han caído.

Empecemos por despabilar a los integrantes de la comisión de Asuntos Constitucionales y Justicia. A saber: Rafael Williams, Mónica Saso, María Andrea Aguilera, Miguel Antín, María Belén Baskov, Graciela Cigudosa, Juan Pais, Emiliano Mongilardi y Manuel Pagliaroni.

Entiendo que algunos de ellos, en este momento, ocupan su tiempo y sus energías para tratar de meterse en las famosas listas de diputados provinciales. Bueno, que se ocupen de la reforma los que no tienen chances, que son la mayoría. Y de paso, se despiden dignamente de la Legislatura.

Deberían saber que no todo pasa por la rosca política. La vida de los chubutenses va por otro andarivel y la delincuencia no se toma vacaciones en años electorales.