Por Maru Ortiz/Cadena Tiempo
“Un niño que planta en el bosque será un adulto que jamás provocará un incendio”, aseguró Boris Sáez, docente de la Escuela n° 25, en diálogo con Cadena Tiempo. El proyecto del Vivero Niños del Lago invita a tomar conciencia y necesita del acompañamiento de todos.
“Me jubilé. Fueron casi 17 años a cargo del Vivero Niños Del Lago. Ha sido un camino hermoso. Llegamos a producir más de 5 mil árboles nativos por año", repasó Boris en la mañana Por El Aire.
Todo comenzó en el año 2005 en la Escuela n° 25 de la Villa del Lago Futalaufquen. La intención en aquel entonces fue remediar lo arrasado por el fuego en uno de los peores focos ígneos registrados en ese sector de nuestra cordillera.
"El proyecto sigue vigente. Nuestra escuela tiene todos los niveles de educación. Contamos con unos 52 alumnos que se van de la institución habiendo plantado en su trayectoria no menos de 350 árboles", todo un dato de lo que genera esta movida ambiental, indicó.

“Creo que un niño que planta un árbol a futuro será un adulto que jamás prenderá un fósforo en el bosque, que apagará bien unas brasas. Será un adulto que podrá transmitir su aprendizaje a otras generaciones”, repasó con la emoción de la experiencia vivida.
El vivero logró salir de las fronteras de la escuela. Desde el año 2010 la participación en la Feria de Trevelin pasó a ser el objetivo anual. Boris cuenta orgulloso que el pueblo los adoptó como feriantes.
El alcance y reconocimiento llegó a nivel nacional. En 2019 la Escuela n° 25 ganó el premio Presidencial Escuelas Solidarias con esta tarea de producción y resiembra de plantas nativas. El establecimiento del Parque Nacional Los Alerces es parte, ya, de una gran red de escuelas solidarias de Argentina.

“El aprendizaje en servicios solidarios, y los logros obtenidos, lamentablemente tienen poca repercusión y conocimiento de la sociedad. Nadie es profeta en su tierra y en 2019, después de ganar ese importante premio, un grupo de supervisoras mandó a cerrar el Vivero. Ese fue mi detonante para la presentación de los papeles de jubilación”, contó.
Gracias a un grupo de docentes comprometidos y en plena pandemia lograron mantener la iniciativa. Boris, como vocero y principal defensor se preguntaba y reclamaba: “Si me lo cerrás, hay más de 9 mil plantas adentro. Cuando la pandemia pase y vuelvan los chicos, ¿qué les decimos?”…
Se obtuvieron los permisos y el trabajo continuó. El desafío continúa. Las autoridades destrataron un proyecto que fue más fuerte que el desconocimiento, desinterés y desinformación.

Para Boris Sáez fueron años que dejaron mucho conocimiento. Aprendió muchísimo de árboles y flora nativa. Aprendió del bosque. Se emocionó al asegurar que el bosque es un gran libro abierto.
“Me llevo el cariño de mis compañeros y su acompañamiento. El amor y dedicación de mis alumnos. Me llevo, quizás, un reconocimiento que nunca busqué”.

Las vergüenzas serán ajenas. Es tan importante el que produce como el que planta en el bosque o difunde el mensaje de cuidado. “Trasladar y transmitir lo que muchos hacemos en silencio es algo que siempre agradeceré”, finalizó Boris Sáez.

Por Maru Ortiz/Cadena Tiempo
“Un niño que planta en el bosque será un adulto que jamás provocará un incendio”, aseguró Boris Sáez, docente de la Escuela n° 25, en diálogo con Cadena Tiempo. El proyecto del Vivero Niños del Lago invita a tomar conciencia y necesita del acompañamiento de todos.
“Me jubilé. Fueron casi 17 años a cargo del Vivero Niños Del Lago. Ha sido un camino hermoso. Llegamos a producir más de 5 mil árboles nativos por año", repasó Boris en la mañana Por El Aire.
Todo comenzó en el año 2005 en la Escuela n° 25 de la Villa del Lago Futalaufquen. La intención en aquel entonces fue remediar lo arrasado por el fuego en uno de los peores focos ígneos registrados en ese sector de nuestra cordillera.
"El proyecto sigue vigente. Nuestra escuela tiene todos los niveles de educación. Contamos con unos 52 alumnos que se van de la institución habiendo plantado en su trayectoria no menos de 350 árboles", todo un dato de lo que genera esta movida ambiental, indicó.

“Creo que un niño que planta un árbol a futuro será un adulto que jamás prenderá un fósforo en el bosque, que apagará bien unas brasas. Será un adulto que podrá transmitir su aprendizaje a otras generaciones”, repasó con la emoción de la experiencia vivida.
El vivero logró salir de las fronteras de la escuela. Desde el año 2010 la participación en la Feria de Trevelin pasó a ser el objetivo anual. Boris cuenta orgulloso que el pueblo los adoptó como feriantes.
El alcance y reconocimiento llegó a nivel nacional. En 2019 la Escuela n° 25 ganó el premio Presidencial Escuelas Solidarias con esta tarea de producción y resiembra de plantas nativas. El establecimiento del Parque Nacional Los Alerces es parte, ya, de una gran red de escuelas solidarias de Argentina.

“El aprendizaje en servicios solidarios, y los logros obtenidos, lamentablemente tienen poca repercusión y conocimiento de la sociedad. Nadie es profeta en su tierra y en 2019, después de ganar ese importante premio, un grupo de supervisoras mandó a cerrar el Vivero. Ese fue mi detonante para la presentación de los papeles de jubilación”, contó.
Gracias a un grupo de docentes comprometidos y en plena pandemia lograron mantener la iniciativa. Boris, como vocero y principal defensor se preguntaba y reclamaba: “Si me lo cerrás, hay más de 9 mil plantas adentro. Cuando la pandemia pase y vuelvan los chicos, ¿qué les decimos?”…
Se obtuvieron los permisos y el trabajo continuó. El desafío continúa. Las autoridades destrataron un proyecto que fue más fuerte que el desconocimiento, desinterés y desinformación.

Para Boris Sáez fueron años que dejaron mucho conocimiento. Aprendió muchísimo de árboles y flora nativa. Aprendió del bosque. Se emocionó al asegurar que el bosque es un gran libro abierto.
“Me llevo el cariño de mis compañeros y su acompañamiento. El amor y dedicación de mis alumnos. Me llevo, quizás, un reconocimiento que nunca busqué”.

Las vergüenzas serán ajenas. Es tan importante el que produce como el que planta en el bosque o difunde el mensaje de cuidado. “Trasladar y transmitir lo que muchos hacemos en silencio es algo que siempre agradeceré”, finalizó Boris Sáez.