El abogado Alejandro Cipolla reveló a TN que su clienta está medicada, con tratamiento psiquiátrico por parte del Servicio Penitenciario y que no está en condiciones de defenderse. “Está mal, tomando cuatro pastillas por día”, aseguró el letrado.
Uliarte intentó declarar este miércoles, pero después de responder algunas preguntas personales, comenzó a balbucear y no pudo seguir con el interrogatorio.
La jueza Sabrina Namer insistió en que la imputada pudiera ejercer su derecho a defenderse, le cedió la palabra a su abogado y cuándo el defensor le preguntó si sabía los hechos que se le imputaban, contestó:“De partícipe y encubridora, pero no lo soy”.

Después de intentar seguir respondiendo preguntas, la acusada se arrepintió y pidió salir de la sala de audiencias. En ese interín, mientras la transmisión estaba cortada por un problema técnico, Cipolla pidió que se le haga una pericia psiquiátrica y la jueza Namer ordenó un cuarto intermedio para resolver esta solicitud.
Uliarte aprovechó para ir al baño y se la vio conmovida por el incómodo momento que vivió arriba del estrado. Sin embargo, cuando regresó, se sentó al lado de su abogado y, mirando a la nada, comenzó a reír.
El jefe de “Los Copitos” se desligó del atentado contra CFK y lloró: “Estoy preso por una joda”
En la segunda audiencia del juicio a “la banda de los copitos” por el intento de asesinato a Cristina Kirchner, decidió declarar Nicolás Carrizo, acusado como partícipe secundario. Se desligó de cualquier tipo de responsabilidad y aseguró que se enteró del atentado por televisión. “Me metí en este quilombo por una joda y no puedo creer que esté preso”, dijo.
Al inicio de su declaración, explicó cómo empezó su vínculo con Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte. “Los conocí una noche en la que estábamos de fiesta con un grupo. Al otro día volvieron y me dijeron que se habían olvidado una campera. La busqué en la casa de Checho (donde trabajaban con el algodón de azúcar), porque él los dejó pasar, y en un momento entraron a la pieza de Checho. Ahí fue cuando hablé por primera vez con Sabag Montiel, mientras esperábamos a los dos. Me dijo que trabajaba con los coches, que los tenía rotos y quería arreglarlos. Ese fue el día que me presenté, porque el día anterior fue un hola y chau”, explicó.
“Un día empezaron a vender copitos y volvieron sin nada. Ahí se me ocurrió que nos fuéramos a la Costa a vender. Algo que les copó a todos. Ahí hice un grupo de trabajo, estaban Sabag, Uliarte y todos los chicos que trabajaban conmigo. Unos días después ellos dos fueron a Tigre y ahí se cruzaron con un canal de televisión y hablaron por primera vez. Ese día, Sabag en el grupo de WhatsApp mostró un link donde habían salido”, comentó.
Luego, dijo que empezaron a salir varias veces en medios de comunicación y que comenzaron a dar entrevistas de forma recurrente. “Me decían que lo hacían para publicitarse”, comentó.
“Yo les avisé a ellos por chat que nos íbamos a quedar sin trabajo por unos días por el tema del alquiler del lugar para trabajar, y no sé si Uliarte o Sabag me respondieron que no había problemas. Conseguimos lugar y el 1° de septiembre me había acostado tarde, me levanto, miro un resumen de fútbol y cuando llegó la noche, estaba con el celular y un amigo me dice que habían intentado asesinar a la vicepresidenta. En ese momento no le presté atención. Y me dice, fue un tal Sabag Montiel. Prendí la televisión y lo vi entre la multitud intentado gatillar cerca de la cabeza de Cristina Kirchner”, aseguró.
Después de eso, aclaró que llamó a Brenda Uliarte para preguntarle qué había pasado y que ella dijo que no sabía “nada”, porque incluso hacía dos días que no veía a Sabag Montiel.
“En un momento le dijimos a Brenda que la acompañábamos a la televisión para hablar, porque ella estaba mal. Fue al día siguiente del atentado que dimos la entrevista. El 4 de septiembre estaba llevando una garrafa para trabajar. Prendo la televisión a la noche con unos amigos y vimos a unos inquilinos que supuestamente le alquilaban la casa a Sabag Montiel. Ahí la llamé y me contó que en realidad ella sabía todo desde el principio pero que por miedo no quiso decir nada. Ahí me enojé, porque siempre me mintió. Yo ni los conocía y les di trabajo. Tuve una buena intención con ellos, y al resto de los chicos también y les allanaron la casa. Después me enteré que la habían detenido”, contó. /TN

El abogado Alejandro Cipolla reveló a TN que su clienta está medicada, con tratamiento psiquiátrico por parte del Servicio Penitenciario y que no está en condiciones de defenderse. “Está mal, tomando cuatro pastillas por día”, aseguró el letrado.
Uliarte intentó declarar este miércoles, pero después de responder algunas preguntas personales, comenzó a balbucear y no pudo seguir con el interrogatorio.
La jueza Sabrina Namer insistió en que la imputada pudiera ejercer su derecho a defenderse, le cedió la palabra a su abogado y cuándo el defensor le preguntó si sabía los hechos que se le imputaban, contestó:“De partícipe y encubridora, pero no lo soy”.

Después de intentar seguir respondiendo preguntas, la acusada se arrepintió y pidió salir de la sala de audiencias. En ese interín, mientras la transmisión estaba cortada por un problema técnico, Cipolla pidió que se le haga una pericia psiquiátrica y la jueza Namer ordenó un cuarto intermedio para resolver esta solicitud.
Uliarte aprovechó para ir al baño y se la vio conmovida por el incómodo momento que vivió arriba del estrado. Sin embargo, cuando regresó, se sentó al lado de su abogado y, mirando a la nada, comenzó a reír.
El jefe de “Los Copitos” se desligó del atentado contra CFK y lloró: “Estoy preso por una joda”
En la segunda audiencia del juicio a “la banda de los copitos” por el intento de asesinato a Cristina Kirchner, decidió declarar Nicolás Carrizo, acusado como partícipe secundario. Se desligó de cualquier tipo de responsabilidad y aseguró que se enteró del atentado por televisión. “Me metí en este quilombo por una joda y no puedo creer que esté preso”, dijo.
Al inicio de su declaración, explicó cómo empezó su vínculo con Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte. “Los conocí una noche en la que estábamos de fiesta con un grupo. Al otro día volvieron y me dijeron que se habían olvidado una campera. La busqué en la casa de Checho (donde trabajaban con el algodón de azúcar), porque él los dejó pasar, y en un momento entraron a la pieza de Checho. Ahí fue cuando hablé por primera vez con Sabag Montiel, mientras esperábamos a los dos. Me dijo que trabajaba con los coches, que los tenía rotos y quería arreglarlos. Ese fue el día que me presenté, porque el día anterior fue un hola y chau”, explicó.
“Un día empezaron a vender copitos y volvieron sin nada. Ahí se me ocurrió que nos fuéramos a la Costa a vender. Algo que les copó a todos. Ahí hice un grupo de trabajo, estaban Sabag, Uliarte y todos los chicos que trabajaban conmigo. Unos días después ellos dos fueron a Tigre y ahí se cruzaron con un canal de televisión y hablaron por primera vez. Ese día, Sabag en el grupo de WhatsApp mostró un link donde habían salido”, comentó.
Luego, dijo que empezaron a salir varias veces en medios de comunicación y que comenzaron a dar entrevistas de forma recurrente. “Me decían que lo hacían para publicitarse”, comentó.
“Yo les avisé a ellos por chat que nos íbamos a quedar sin trabajo por unos días por el tema del alquiler del lugar para trabajar, y no sé si Uliarte o Sabag me respondieron que no había problemas. Conseguimos lugar y el 1° de septiembre me había acostado tarde, me levanto, miro un resumen de fútbol y cuando llegó la noche, estaba con el celular y un amigo me dice que habían intentado asesinar a la vicepresidenta. En ese momento no le presté atención. Y me dice, fue un tal Sabag Montiel. Prendí la televisión y lo vi entre la multitud intentado gatillar cerca de la cabeza de Cristina Kirchner”, aseguró.
Después de eso, aclaró que llamó a Brenda Uliarte para preguntarle qué había pasado y que ella dijo que no sabía “nada”, porque incluso hacía dos días que no veía a Sabag Montiel.
“En un momento le dijimos a Brenda que la acompañábamos a la televisión para hablar, porque ella estaba mal. Fue al día siguiente del atentado que dimos la entrevista. El 4 de septiembre estaba llevando una garrafa para trabajar. Prendo la televisión a la noche con unos amigos y vimos a unos inquilinos que supuestamente le alquilaban la casa a Sabag Montiel. Ahí la llamé y me contó que en realidad ella sabía todo desde el principio pero que por miedo no quiso decir nada. Ahí me enojé, porque siempre me mintió. Yo ni los conocía y les di trabajo. Tuve una buena intención con ellos, y al resto de los chicos también y les allanaron la casa. Después me enteré que la habían detenido”, contó. /TN