El suicidio es la principal causa de muerte en adolescentes mujeres

La Universidad Austral, a través de su área de Ciencias para la Familia, difundió un informe alarmante sobre salud mental juvenil. Según el relevamiento, el suicidio, desplaza a otras causas, como accidentes o enfermedades.


28 SEP 2025 - 17:09 | Actualizado 28 SEP 2025 - 17:15

La doctora Rocío González, integrante del equipo de investigación, explicó en diálogo con Jornada Radio que el suicidio pasó de ser la segunda o tercera causa de muerte en esta franja etaria a la primera. Pero además advirtió sobre un incremento creciente en jóvenes de 20 a 29 años, tanto en varones como en mujeres.

El informe se elaboró con datos del Ministerio de Salud que abarcan de 2017 a 2023 y no están desagregados por provincias, sino que reflejan un panorama nacional. González aclaró que la tendencia no es exclusiva del país: “La OMS ya publicó que uno de cada siete jóvenes de 10 a 19 años presenta algún tipo de trastorno mental. Lo que vemos en Argentina concuerda con la alerta mundial”.

En cuanto a los factores de riesgo y en especial de los aspectos preventivos, admitió que se trata de situaciones que pueden evitarse. “Podemos hacer cosas para prevenir. El desarrollo y entrenamiento de habilidades emocionales desde la infancia, y especialmente en la adolescencia, puede ser un factor protector no solo frente al suicidio, sino también contra trastornos alimentarios, adicciones o el juego patológico”.

Al describir esas habilidades en la vida cotidiana, González puntualizó: “Es poder conversar, dejar de lado la pantalla, compartir un mate, un momento. Aprender a gestionar nuestras propias emociones, percibirlas y entender qué nos pasa y qué le pasa al otro”.

Rol de la familia y la escuela

El informe recomienda trabajar tanto en el ámbito escolar como en el familiar: “Son los adultos quienes enseñan a los niños y adolescentes a gestionar sus emociones. Validar lo que sienten, no minimizarlo con frases como ‘no llores’ o ‘es una pavada’, es fundamental para construir redes de apoyo que prevengan conductas de riesgo”.

La especialista también vinculó la situación con el aislamiento de la pandemia y el uso intensivo de redes sociales: “La pandemia nos dejó mucho tiempo aislados y sin vínculos presenciales. A la vez, las redes sociales exponen a los adolescentes a mayor comparación social y al ciberbullying”.

En ese sentido, citó un estudio reciente en Noruega: “Después de prohibir el celular en las aulas, se redujo a la mitad el nivel de bullying. Y lo más notable es que en las niñas las consultas psicológicas bajaron un 60%, mientras que mejoró el rendimiento académico”.
Finalmente, González advirtió sobre el contexto cultural actual: “Vivimos en una cultura de la inmediatez. Entrenar habilidades emocionales también implica aprender a tolerar la espera, la frustración, a demorar la gratificación. Eso no se está incentivando hoy y afecta mucho la salud mental de los adolescentes”.


28 SEP 2025 - 17:09

La doctora Rocío González, integrante del equipo de investigación, explicó en diálogo con Jornada Radio que el suicidio pasó de ser la segunda o tercera causa de muerte en esta franja etaria a la primera. Pero además advirtió sobre un incremento creciente en jóvenes de 20 a 29 años, tanto en varones como en mujeres.

El informe se elaboró con datos del Ministerio de Salud que abarcan de 2017 a 2023 y no están desagregados por provincias, sino que reflejan un panorama nacional. González aclaró que la tendencia no es exclusiva del país: “La OMS ya publicó que uno de cada siete jóvenes de 10 a 19 años presenta algún tipo de trastorno mental. Lo que vemos en Argentina concuerda con la alerta mundial”.

En cuanto a los factores de riesgo y en especial de los aspectos preventivos, admitió que se trata de situaciones que pueden evitarse. “Podemos hacer cosas para prevenir. El desarrollo y entrenamiento de habilidades emocionales desde la infancia, y especialmente en la adolescencia, puede ser un factor protector no solo frente al suicidio, sino también contra trastornos alimentarios, adicciones o el juego patológico”.

Al describir esas habilidades en la vida cotidiana, González puntualizó: “Es poder conversar, dejar de lado la pantalla, compartir un mate, un momento. Aprender a gestionar nuestras propias emociones, percibirlas y entender qué nos pasa y qué le pasa al otro”.

Rol de la familia y la escuela

El informe recomienda trabajar tanto en el ámbito escolar como en el familiar: “Son los adultos quienes enseñan a los niños y adolescentes a gestionar sus emociones. Validar lo que sienten, no minimizarlo con frases como ‘no llores’ o ‘es una pavada’, es fundamental para construir redes de apoyo que prevengan conductas de riesgo”.

La especialista también vinculó la situación con el aislamiento de la pandemia y el uso intensivo de redes sociales: “La pandemia nos dejó mucho tiempo aislados y sin vínculos presenciales. A la vez, las redes sociales exponen a los adolescentes a mayor comparación social y al ciberbullying”.

En ese sentido, citó un estudio reciente en Noruega: “Después de prohibir el celular en las aulas, se redujo a la mitad el nivel de bullying. Y lo más notable es que en las niñas las consultas psicológicas bajaron un 60%, mientras que mejoró el rendimiento académico”.
Finalmente, González advirtió sobre el contexto cultural actual: “Vivimos en una cultura de la inmediatez. Entrenar habilidades emocionales también implica aprender a tolerar la espera, la frustración, a demorar la gratificación. Eso no se está incentivando hoy y afecta mucho la salud mental de los adolescentes”.