Cuando cada día finaliza la tarea de luchar contra el fuego, los hombres y mujeres que batallan en terreno, sienten un gran cansancio y regresan con rostros quemados, ojos y nariz llenos de ceniza del siniestro, y presentan algunas lastimaduras.
Es entonces cuando el voluntariado hace el trabajo que lleva alivio a los servidores. Mariela Alarcón, integrante del grupo, remarcó que hace cuatro años que vienen asistiendo a los brigadistas en incendios de la zona, y recordó el dantesco siniestro forestal de arroyo Centinela en el 2024.
La iniciativa fue de la Dra. Julieta Lisotti, quien convocó a interesados en formar parte de un voluntariado, para atender las circunstancias de los combatientes en un incendio. El proyecto consiste en esperar a los combatientes cuando regresan del incendio, e invitarlos a pasar a la carpa, donde proceden a limpiarles e hidratarles la cara de la ceniza y tierra acumulada, lavarles los ojos con solución fisiológica, y retirarles también la ceniza y tierra de sus fosas nasales.
Mientras les realizan esas curaciones, los brigadistas ponen sus pies en agua con hielo y sal durante 10 minutos, y de ahí pasan a otro grupo que les coloca vendas elásticas o comprensoras, para aliviarlos del calor de las piernas y pies, y así facilitar que al día siguiente vuelvan a la lucha contra el fuego sin muchas molestias.
Personal de salud
Mariela remarcó que en esta temporada, se han incorporado a la carpa un médico y una enfermera del Hospital Zonal Esquel, para una revisión más detenida de alguna dolencia como lastimaduras, picaduras, golpes, etc. Agregó como dato, que diariamente reciben entre 50 y 60 brigadistas en el voluntariado, cantidad que se incrementará, porque a partir del sábado comenzaron a arribar más combatientes de otros lugares.
Comentó que ella se ocupa del lavado de cara, ojos y fosas nasales, y destacó la colaboración del pueblo que lleva shampoo, dentífrico, cepillos de dientes y otros artículos de higiene que necesitan para los brigadistas.
En este contexto, indicó que este año se sumaron jóvenes estudiantes de Medicina, para ayudar en el trabajo que a decir de Mariela Alarcón, se podría replicar en el resto del país, ya que se trata de una asistencia primaria a los hombres y mujeres combatientes, a la que los convocó el Parque Nacional Los Alerces.
Carpa del Ejército
La carpa es facilitada por el Ejército, que la arma en la planta educativa de la reserva protegida. El voluntariado está integrado por 25 personas entre hombres (dos o tres) y mujeres, que a partir de las 17 horas preparan la recepción de los brigadistas que repliegan.
Además, Mariela explicó que el grupo que integra se encarga de aportar el dinero para la compra de insumos, y en algunas oportunidades realizan una campaña para reunir fondos, en la que colaboran sus familias y amigos. Aseguró que estarán en el Parque hasta que el incendio queda apagado, como lo hacen cada año.
Lo que más necesitan más allá de lo que lleva el voluntariado, son artículos de higiene personal, plantillas del 41 al 44, y pobladores entregaron 300 pares de medias. Mariela Alarcón dejó su número de contacto para quienes deseen colaborar: Cel. 2945-649657.
Cuando cada día finaliza la tarea de luchar contra el fuego, los hombres y mujeres que batallan en terreno, sienten un gran cansancio y regresan con rostros quemados, ojos y nariz llenos de ceniza del siniestro, y presentan algunas lastimaduras.
Es entonces cuando el voluntariado hace el trabajo que lleva alivio a los servidores. Mariela Alarcón, integrante del grupo, remarcó que hace cuatro años que vienen asistiendo a los brigadistas en incendios de la zona, y recordó el dantesco siniestro forestal de arroyo Centinela en el 2024.
La iniciativa fue de la Dra. Julieta Lisotti, quien convocó a interesados en formar parte de un voluntariado, para atender las circunstancias de los combatientes en un incendio. El proyecto consiste en esperar a los combatientes cuando regresan del incendio, e invitarlos a pasar a la carpa, donde proceden a limpiarles e hidratarles la cara de la ceniza y tierra acumulada, lavarles los ojos con solución fisiológica, y retirarles también la ceniza y tierra de sus fosas nasales.
Mientras les realizan esas curaciones, los brigadistas ponen sus pies en agua con hielo y sal durante 10 minutos, y de ahí pasan a otro grupo que les coloca vendas elásticas o comprensoras, para aliviarlos del calor de las piernas y pies, y así facilitar que al día siguiente vuelvan a la lucha contra el fuego sin muchas molestias.
Personal de salud
Mariela remarcó que en esta temporada, se han incorporado a la carpa un médico y una enfermera del Hospital Zonal Esquel, para una revisión más detenida de alguna dolencia como lastimaduras, picaduras, golpes, etc. Agregó como dato, que diariamente reciben entre 50 y 60 brigadistas en el voluntariado, cantidad que se incrementará, porque a partir del sábado comenzaron a arribar más combatientes de otros lugares.
Comentó que ella se ocupa del lavado de cara, ojos y fosas nasales, y destacó la colaboración del pueblo que lleva shampoo, dentífrico, cepillos de dientes y otros artículos de higiene que necesitan para los brigadistas.
En este contexto, indicó que este año se sumaron jóvenes estudiantes de Medicina, para ayudar en el trabajo que a decir de Mariela Alarcón, se podría replicar en el resto del país, ya que se trata de una asistencia primaria a los hombres y mujeres combatientes, a la que los convocó el Parque Nacional Los Alerces.
Carpa del Ejército
La carpa es facilitada por el Ejército, que la arma en la planta educativa de la reserva protegida. El voluntariado está integrado por 25 personas entre hombres (dos o tres) y mujeres, que a partir de las 17 horas preparan la recepción de los brigadistas que repliegan.
Además, Mariela explicó que el grupo que integra se encarga de aportar el dinero para la compra de insumos, y en algunas oportunidades realizan una campaña para reunir fondos, en la que colaboran sus familias y amigos. Aseguró que estarán en el Parque hasta que el incendio queda apagado, como lo hacen cada año.
Lo que más necesitan más allá de lo que lleva el voluntariado, son artículos de higiene personal, plantillas del 41 al 44, y pobladores entregaron 300 pares de medias. Mariela Alarcón dejó su número de contacto para quienes deseen colaborar: Cel. 2945-649657.