El acusado de envenenar a tres perros rompió el silencio

Carlos Rivas es el vecino de Rawson enjuiciado por envenenar a tres mascotas del barrio La Isla con un peligroso químico. Negó la acusación y dijo que "Dios me pone a prueba" sentándolo en el banquillo. Los tres dueños de los canes pidieron justicia y ratificaron que Rivas aparece en un video de seguridad tirando los chorizos contaminados hallados en ese lugar.


03 AGO 2026 - 17:58 | Actualizado 03 AGO 2026 - 18:25

Comenzó en Rawson el histórico juicio oral y público por la muerte de tres perros envenenados con carbofurán, un peligroso químico prohibido en Argentina. En la audiencia rompió el silencio Carlos Rivas, el único imputado por el episodio ocurrido en una chacra del barrio La Isla. “Nunca tiré veneno”, declaró ante la jueza Eve Ponce, aunque no contestó preguntas ni de la Fiscalía ni de la querella.


También hablaron Alan Martini y Paula Fuseneco, los dueños de “Manija”, uno de los canes muertos. Y se sumó Mauro Díaz, propietario de los cachorros “Samy” y “Lupe”, también víctimas.

El hecho ocurrió el 1º de marzo de 2025. La fiscal es Florencia Gómez y el querellante, el abogado Romano Cominetti. La defensa pública está a cargo de Pablo Sánchez.

Cominetti (izquierda) y la fiscal Gómez.

En su testimonio, Rivas dijo que no tiró chorizos envenenados en el predio de sus vecinos, aunque reconoció que es él quien aparece en el video de la cámara de seguridad de la casa de Martini.

El imputado explicó que esa noche del sábado 1º de marzo estaba trabajando en el lugar para dejar alimento y agua para sus perros y caballos. Debía viajar urgente a Futaleufú, Chile, por la muerte de un familiar. Según Rivas, mientras estaba en ese país se sorprendió al enterarse de que allanaban su predio por la denuncia de su vecino.

“Estoy muy avergonzado y angustiado de estar acá porque jamás viví esta circunstancia. Voy para los 70 años, tengo un nombre, una trayectoria, me conoce todo el mundo y esta situación me pone muy mal porque se me imputa algo que no hice”, subrayó.

Postal de la audiencia en Rawson.

Rivas se declaró amante de los perros y los caballos. “Es mentira –insistió- no arrojé ni un gramo ni un kilo ni 10 kilos ni una ristra de chorizo envenenado, de ninguna manera se me hubiese cruzado en la cabeza tal aberración. Dios me pone a prueba sentándome en este lugar".

Según su versión, una hipótesis es que los animales hayan sido envenenados en otro lugar.

La jueza Ponce decidirá el histórico caso.

Martini y Fuseneco, la pareja dueña de “Manija”, explicaron que cuando ya no vieron al perro en el hogar, la noche del domingo 2 de marzo observaron las cámaras de seguridad y reconocieron a Rivas en el alambrado aledaño a su terreno. “En la cámara móvil se puede ver a Rivas arrojando cosas hacia mi terreno”, indicó Martini, que lo reconoció por su boina, su bigote y su físico. Al revisar en ese lugar halló los restos de embutidos, que guardó en una bolsa antes de denunciar a su vecino.

A “Manija” lo hallaron el lunes 3 de marzo. “Su cuerpo estaba duro e inflado”, dijo Martini. El can tenía 12 años y la pareja lo definió como “un miembro más de la familia, un compañero de vida leal y educado que nunca trajo conflictos”.

Alan Martini, el dueño de "Manija".

“Estoy decepcionado y sorprendido de que una persona funcione así –graficó el testigo sobre el acusado-, porque no hubo ninguna discusión previa y nos puso en riesgo a todos”.

Mauro Díaz, dueño de “Lupe” y “Samy”, recordó que el viernes 28 de febrero los vio por última vez en barrio La Isla. Aparecieron muertos el lunes. No tenían más de 9 meses. Los cuerpos estaban rodeados de moscas y chaquetas amarillas, también muertas por el poder del carbofurán.

Cuando vio el video de seguridad junto con Martini, reconoció de inmediato a su vecino Rivas. “Nunca dudé de que era él”, declaró. Juntos lo denunciaron en la Comisaría.

Mauro Díaz, propietario de "Samy" y "Lupe".

Díaz explicó que había adoptado los perritos para que crecieran junto con su hija de 4 años. “Fue duro, es un vacío porque uno se encariña. A la nena le dije que se escaparon, no la verdad porque sé que va a seguir preguntando”.

A Rivas le imputan malos tratos y acto de crueldad contra los animales, además del uso de un tóxico peligroso para la vida de las personas. De ser condenado la fiscal Gómez pedirá la pena de cuatro años de prisión en tanto que la querella anticipó 5 años.

El debate seguirá este martes a las 8.

Fotos: Daniel Feldman

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03 AGO 2026 - 17:58

Comenzó en Rawson el histórico juicio oral y público por la muerte de tres perros envenenados con carbofurán, un peligroso químico prohibido en Argentina. En la audiencia rompió el silencio Carlos Rivas, el único imputado por el episodio ocurrido en una chacra del barrio La Isla. “Nunca tiré veneno”, declaró ante la jueza Eve Ponce, aunque no contestó preguntas ni de la Fiscalía ni de la querella.


También hablaron Alan Martini y Paula Fuseneco, los dueños de “Manija”, uno de los canes muertos. Y se sumó Mauro Díaz, propietario de los cachorros “Samy” y “Lupe”, también víctimas.

El hecho ocurrió el 1º de marzo de 2025. La fiscal es Florencia Gómez y el querellante, el abogado Romano Cominetti. La defensa pública está a cargo de Pablo Sánchez.

Cominetti (izquierda) y la fiscal Gómez.

En su testimonio, Rivas dijo que no tiró chorizos envenenados en el predio de sus vecinos, aunque reconoció que es él quien aparece en el video de la cámara de seguridad de la casa de Martini.

El imputado explicó que esa noche del sábado 1º de marzo estaba trabajando en el lugar para dejar alimento y agua para sus perros y caballos. Debía viajar urgente a Futaleufú, Chile, por la muerte de un familiar. Según Rivas, mientras estaba en ese país se sorprendió al enterarse de que allanaban su predio por la denuncia de su vecino.

“Estoy muy avergonzado y angustiado de estar acá porque jamás viví esta circunstancia. Voy para los 70 años, tengo un nombre, una trayectoria, me conoce todo el mundo y esta situación me pone muy mal porque se me imputa algo que no hice”, subrayó.

Postal de la audiencia en Rawson.

Rivas se declaró amante de los perros y los caballos. “Es mentira –insistió- no arrojé ni un gramo ni un kilo ni 10 kilos ni una ristra de chorizo envenenado, de ninguna manera se me hubiese cruzado en la cabeza tal aberración. Dios me pone a prueba sentándome en este lugar".

Según su versión, una hipótesis es que los animales hayan sido envenenados en otro lugar.

La jueza Ponce decidirá el histórico caso.

Martini y Fuseneco, la pareja dueña de “Manija”, explicaron que cuando ya no vieron al perro en el hogar, la noche del domingo 2 de marzo observaron las cámaras de seguridad y reconocieron a Rivas en el alambrado aledaño a su terreno. “En la cámara móvil se puede ver a Rivas arrojando cosas hacia mi terreno”, indicó Martini, que lo reconoció por su boina, su bigote y su físico. Al revisar en ese lugar halló los restos de embutidos, que guardó en una bolsa antes de denunciar a su vecino.

A “Manija” lo hallaron el lunes 3 de marzo. “Su cuerpo estaba duro e inflado”, dijo Martini. El can tenía 12 años y la pareja lo definió como “un miembro más de la familia, un compañero de vida leal y educado que nunca trajo conflictos”.

Alan Martini, el dueño de "Manija".

“Estoy decepcionado y sorprendido de que una persona funcione así –graficó el testigo sobre el acusado-, porque no hubo ninguna discusión previa y nos puso en riesgo a todos”.

Mauro Díaz, dueño de “Lupe” y “Samy”, recordó que el viernes 28 de febrero los vio por última vez en barrio La Isla. Aparecieron muertos el lunes. No tenían más de 9 meses. Los cuerpos estaban rodeados de moscas y chaquetas amarillas, también muertas por el poder del carbofurán.

Cuando vio el video de seguridad junto con Martini, reconoció de inmediato a su vecino Rivas. “Nunca dudé de que era él”, declaró. Juntos lo denunciaron en la Comisaría.

Mauro Díaz, propietario de "Samy" y "Lupe".

Díaz explicó que había adoptado los perritos para que crecieran junto con su hija de 4 años. “Fue duro, es un vacío porque uno se encariña. A la nena le dije que se escaparon, no la verdad porque sé que va a seguir preguntando”.

A Rivas le imputan malos tratos y acto de crueldad contra los animales, además del uso de un tóxico peligroso para la vida de las personas. De ser condenado la fiscal Gómez pedirá la pena de cuatro años de prisión en tanto que la querella anticipó 5 años.

El debate seguirá este martes a las 8.

Fotos: Daniel Feldman