Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada
Tras un juicio abreviado nueve personas fueron condenadas con hasta 4 años de prisión por comerciar y confabular para vender cocaína y marihuana en Puerto Madryn entre noviembre de 2022 y diciembre de 2023.
En su momento se lo promocionó como “Operativo La Rusa”. Fueron 17 allanamientos en la ciudad del Golfo y otros cuatro en Villa Regina, Río Negro. Participaron 200 efectivos de Madryn, Rawson, Trelew y Comodoro Rivadavia.

Tras admitir su responsabilidad y negociar penas con el Ministerio Público Fiscal, Claudia “La Rusa” Aravena fue condenada a 4 años de cárcel efectiva por comercio de estupefacientes; como partícipe secundario, Franco Martiarena recibió una pena de 3 años en suspenso. Con la misma calificación, Carla Retamal fue sentenciada a 2 años aunque su pena se cumplió con el tiempo que pasó en prisión preventiva.
El resto del grupo fue penado por confabulación: Alberto y Priscila Dames, a 3 años de prisión efectiva por sus condenas previas; Cinthia Rosas, a 1 año de prisión en suspenso; Luciana Aravena, Mario Portillo y Miguel Flores Zapata a 3 años de prisión en suspenso.
A la sentencia la firmó Enrique Baronetto, juez del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia.

La investigación se inició sobre una vivienda de Ruperto Giménez al 600 de la ciudad del Golfo, donde se sospechaba de venta al menudeo.
Se vigilaron los movimientos y los encuentros en ese domicilio. Se sumaron intervenciones telefónicas, tareas de campo e informes de las empresas de telefonía. La pesquisa se extendió a distintos puntos de Chubut y a General Roca y Villa Regina, en Río Negro.
Esa casa era un “kiosco” de droga y una base para el delivery narco usando un Peugeot 206, un Chevrolet Zafira, un Citroën C4 y un Citroën Picasso.

En los allanamientos se secuestró más de medio kilo de cocaína y marihuana además de armas de fuego, municiones, envoltorios de nylon, coches, comprimidos, balanzas digitales de precisión, celulares y gran cantidad de pesos y dólares.
También se hallaron cuadernos con anotaciones y chips de telefonía, lectores de tarjetas de crédito, comprobantes de transferencias, discos duros y pen drive.
El fallo consideró que Aravena y Martiarena recibían droga desde Río Negro. En la calle Ruperto Giménez ese material se estiraba, se fraccionaba, se vendía y se proveía a otros punteros.
En una escucha su proveedor de Villa Regina le anuncia a Aravena el envío de una nueva entrega con un transportista de madrugada: “Dale, yo lo recibo a esa hora”, dice ella, que acepta adelantar el pago.

“Aravena acordaba el momento de recepción, asumía su custodia y solucionaba los aspectos económicos del traslado”, explica la sentencia. La mujer es esteticista y manicurista.
En otra escucha habla de su precio y calidad: “Lo compro como si fuera para mí, para que no le pongan numerito”. Sabía que era una operación clandestina y evitaba identificar la sustancia.
En otra intervención, Aravena advierte que se había quedado sin “mercadería” y que debió recurrir a otros contactos para abastecerse. Y hace una transferencia para pagar la nafta del viaje entre Villa Regina y Madryn.

El fallo revela a un tal Jorge Gerfo avisándole a Aravena que llegaba: “Soy Ángel! vine a verte de parte del Brian; estoy en la terminal”. Ese mismo día se encuentran. El 22 de abril de 2023 Gerfo sería interceptado en un control de ingreso provincial con un cargamento de Río Negro: 785 gramos de cocaína adheridos a su cuerpo. El dato prueba el vínculo de abastecimiento.
“Las comunicaciones, vigilancias, encuentros constatados, elementos secuestrados y la información recuperada del dispositivo de Aravena exhiben una dinámica sostenida de adquisición, recepción, acondicionamiento y distribución de estupefacientes”, concluye el fallo.
Se discutía cantidad, modo, tiempo y condiciones de compra y entrega. La vigilancia sobre ella corroboró los contactos de Aravena, que gestionaba su propio abastecimiento y coordinaba la llegada de la droga mientras recibía pedidos y organizaba entregas a terceros.
En cuanto a Martiarena, muy vinculado con Aravena, intervenía en el traslado de la sustancia.
Sobre Alberto Dames, el juez concluye que solía hablar en clave: “¿Vos tenés ropa o no tenés?”, “Algo de ropa me queda”. En otra comunicación el hombre pide “una sola remera”. Las escuchas son la evidencia central en su contra.
Y a su hija Priscila, la pesquisa la ubicó dentro de la línea de aprovisionamiento, entrega y pago. Su nombre figuraba como contacto en el celular de Aravena con mensajes como “Sí podés conseguirme algo para más tarde” y “Listo, si podés mándame con papá algo pa mí, si podés hoy te cancelo”. Priscila enviaba capturas de la calculadora con el dinero involucrado.
En casa de los Dames se registraron movimientos típicos del menudeo narco.

Para el caso de Cinthia Rosas, constan muchos llamados por drogas con Alberto Dames. Varias veces estuvo en su casa. “Colaboró para favorecer la obtención y disponibilidad de estupefaciente”, ratifica el fallo.
En cuanto a Luciana Aravena y su pareja Portillo, es hermana de Claudia. Se detectaron visitas mutuas y charlas telefónicas que prueban el delito de confabulación. También encuentros de Portillo con Flores Zapata, ocultando paquetes.
En esta línea, la investigación grabó charlas de Flores Zapata para acordar citas con una mujer llamada Maritza Esperanza Martínez Colpari. El dato importa ya que Colpari fue interceptada en Arroyo Verde el 18 de octubre de 2023 con tres kilos de droga en su coche. “La coincidencia entre los diálogos para acordar encuentros y su posterior concreción permite establecer una concertación vinculada con la comercialización de estupefacientes”, dice la sentencia.
Sobre el rol de Carla Retamal, a su casa solían ir Aravena y Martiarena conbolsos y mochilas. Allí secuestraron más de medio kilo de cocaína y mucho dinero. Era un lugar clave para el circuito ilegal.
Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada
Tras un juicio abreviado nueve personas fueron condenadas con hasta 4 años de prisión por comerciar y confabular para vender cocaína y marihuana en Puerto Madryn entre noviembre de 2022 y diciembre de 2023.
En su momento se lo promocionó como “Operativo La Rusa”. Fueron 17 allanamientos en la ciudad del Golfo y otros cuatro en Villa Regina, Río Negro. Participaron 200 efectivos de Madryn, Rawson, Trelew y Comodoro Rivadavia.

Tras admitir su responsabilidad y negociar penas con el Ministerio Público Fiscal, Claudia “La Rusa” Aravena fue condenada a 4 años de cárcel efectiva por comercio de estupefacientes; como partícipe secundario, Franco Martiarena recibió una pena de 3 años en suspenso. Con la misma calificación, Carla Retamal fue sentenciada a 2 años aunque su pena se cumplió con el tiempo que pasó en prisión preventiva.
El resto del grupo fue penado por confabulación: Alberto y Priscila Dames, a 3 años de prisión efectiva por sus condenas previas; Cinthia Rosas, a 1 año de prisión en suspenso; Luciana Aravena, Mario Portillo y Miguel Flores Zapata a 3 años de prisión en suspenso.
A la sentencia la firmó Enrique Baronetto, juez del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia.

La investigación se inició sobre una vivienda de Ruperto Giménez al 600 de la ciudad del Golfo, donde se sospechaba de venta al menudeo.
Se vigilaron los movimientos y los encuentros en ese domicilio. Se sumaron intervenciones telefónicas, tareas de campo e informes de las empresas de telefonía. La pesquisa se extendió a distintos puntos de Chubut y a General Roca y Villa Regina, en Río Negro.
Esa casa era un “kiosco” de droga y una base para el delivery narco usando un Peugeot 206, un Chevrolet Zafira, un Citroën C4 y un Citroën Picasso.

En los allanamientos se secuestró más de medio kilo de cocaína y marihuana además de armas de fuego, municiones, envoltorios de nylon, coches, comprimidos, balanzas digitales de precisión, celulares y gran cantidad de pesos y dólares.
También se hallaron cuadernos con anotaciones y chips de telefonía, lectores de tarjetas de crédito, comprobantes de transferencias, discos duros y pen drive.
El fallo consideró que Aravena y Martiarena recibían droga desde Río Negro. En la calle Ruperto Giménez ese material se estiraba, se fraccionaba, se vendía y se proveía a otros punteros.
En una escucha su proveedor de Villa Regina le anuncia a Aravena el envío de una nueva entrega con un transportista de madrugada: “Dale, yo lo recibo a esa hora”, dice ella, que acepta adelantar el pago.

“Aravena acordaba el momento de recepción, asumía su custodia y solucionaba los aspectos económicos del traslado”, explica la sentencia. La mujer es esteticista y manicurista.
En otra escucha habla de su precio y calidad: “Lo compro como si fuera para mí, para que no le pongan numerito”. Sabía que era una operación clandestina y evitaba identificar la sustancia.
En otra intervención, Aravena advierte que se había quedado sin “mercadería” y que debió recurrir a otros contactos para abastecerse. Y hace una transferencia para pagar la nafta del viaje entre Villa Regina y Madryn.

El fallo revela a un tal Jorge Gerfo avisándole a Aravena que llegaba: “Soy Ángel! vine a verte de parte del Brian; estoy en la terminal”. Ese mismo día se encuentran. El 22 de abril de 2023 Gerfo sería interceptado en un control de ingreso provincial con un cargamento de Río Negro: 785 gramos de cocaína adheridos a su cuerpo. El dato prueba el vínculo de abastecimiento.
“Las comunicaciones, vigilancias, encuentros constatados, elementos secuestrados y la información recuperada del dispositivo de Aravena exhiben una dinámica sostenida de adquisición, recepción, acondicionamiento y distribución de estupefacientes”, concluye el fallo.
Se discutía cantidad, modo, tiempo y condiciones de compra y entrega. La vigilancia sobre ella corroboró los contactos de Aravena, que gestionaba su propio abastecimiento y coordinaba la llegada de la droga mientras recibía pedidos y organizaba entregas a terceros.
En cuanto a Martiarena, muy vinculado con Aravena, intervenía en el traslado de la sustancia.
Sobre Alberto Dames, el juez concluye que solía hablar en clave: “¿Vos tenés ropa o no tenés?”, “Algo de ropa me queda”. En otra comunicación el hombre pide “una sola remera”. Las escuchas son la evidencia central en su contra.
Y a su hija Priscila, la pesquisa la ubicó dentro de la línea de aprovisionamiento, entrega y pago. Su nombre figuraba como contacto en el celular de Aravena con mensajes como “Sí podés conseguirme algo para más tarde” y “Listo, si podés mándame con papá algo pa mí, si podés hoy te cancelo”. Priscila enviaba capturas de la calculadora con el dinero involucrado.
En casa de los Dames se registraron movimientos típicos del menudeo narco.

Para el caso de Cinthia Rosas, constan muchos llamados por drogas con Alberto Dames. Varias veces estuvo en su casa. “Colaboró para favorecer la obtención y disponibilidad de estupefaciente”, ratifica el fallo.
En cuanto a Luciana Aravena y su pareja Portillo, es hermana de Claudia. Se detectaron visitas mutuas y charlas telefónicas que prueban el delito de confabulación. También encuentros de Portillo con Flores Zapata, ocultando paquetes.
En esta línea, la investigación grabó charlas de Flores Zapata para acordar citas con una mujer llamada Maritza Esperanza Martínez Colpari. El dato importa ya que Colpari fue interceptada en Arroyo Verde el 18 de octubre de 2023 con tres kilos de droga en su coche. “La coincidencia entre los diálogos para acordar encuentros y su posterior concreción permite establecer una concertación vinculada con la comercialización de estupefacientes”, dice la sentencia.
Sobre el rol de Carla Retamal, a su casa solían ir Aravena y Martiarena conbolsos y mochilas. Allí secuestraron más de medio kilo de cocaína y mucho dinero. Era un lugar clave para el circuito ilegal.