La odisea de los esquiladores al cruzar un arroyo crecido

En plena campaña de esquila de ovejas, un grupo de trabajadores fue sorprendido por la crecida de un arroyo y tuvieron que ser ayudados por un tractor para poder cruzar.

26 SEP 2026 - 8:35 | Actualizado 26 SEP 2026 - 9:18

La comparsa de esquila La Nueva, de Jorge Villega, atravesó el arroyo Guenguel, que lleva abundante agua por las nevadas y lluvias de estos días.

Miguel Alan compartió un video y escribió unas palabras para saludar a los trabajadores de la zafra y recordar a quienes pasaron buena parte de su vida recorriendo estancias.

“Toda la odisea que vive un esquilador” fue el título que eligió para un relato sobre los viajes, la convivencia y las condiciones que les toca afrontar durante la temporada. Aunque reconoce que los traslados mejoraron con los años, recuerda las noches bajo un galpón, al reparo del colectivo o detrás de una mata de calafate, buscando descanso para continuar al día siguiente.

Alan también describe las amistades que nacen al compartir cada jornada y ese momento, después del último cuarto de esquila, en que cada uno vuelve a su catre o al campamento. Cuando llega la señal del teléfono o consiguen acceso a internet en la estancia, pueden hablar con sus familias y acercarse por un rato a quienes quedaron en casa.

El paso por el Guenguel acompaña esas palabras sobre los caminos con barro, las quebradas y las crecidas que encuentran durante sus recorridos. “La tarea continúa y la zafra de esquila no puede parar”, escribió Alan, al recordar a los esquiladores que siguen viaje con frío, lluvia o nieve, “sabiendo que los espera otro lote para esquilar”.

Video compartido por Miguel Alan.

(Río Mayo 1935)


26 SEP 2026 - 8:35

La comparsa de esquila La Nueva, de Jorge Villega, atravesó el arroyo Guenguel, que lleva abundante agua por las nevadas y lluvias de estos días.

Miguel Alan compartió un video y escribió unas palabras para saludar a los trabajadores de la zafra y recordar a quienes pasaron buena parte de su vida recorriendo estancias.

“Toda la odisea que vive un esquilador” fue el título que eligió para un relato sobre los viajes, la convivencia y las condiciones que les toca afrontar durante la temporada. Aunque reconoce que los traslados mejoraron con los años, recuerda las noches bajo un galpón, al reparo del colectivo o detrás de una mata de calafate, buscando descanso para continuar al día siguiente.

Alan también describe las amistades que nacen al compartir cada jornada y ese momento, después del último cuarto de esquila, en que cada uno vuelve a su catre o al campamento. Cuando llega la señal del teléfono o consiguen acceso a internet en la estancia, pueden hablar con sus familias y acercarse por un rato a quienes quedaron en casa.

El paso por el Guenguel acompaña esas palabras sobre los caminos con barro, las quebradas y las crecidas que encuentran durante sus recorridos. “La tarea continúa y la zafra de esquila no puede parar”, escribió Alan, al recordar a los esquiladores que siguen viaje con frío, lluvia o nieve, “sabiendo que los espera otro lote para esquilar”.

Video compartido por Miguel Alan.

(Río Mayo 1935)