Pedirán prisión perpetua para el asesino de Dylan Rojas

Gonzalo "Goñi" Barría ya fue acusado por el crimen agravado del joven boxeador. Se sentará ante un jurado popular y puede quedar preso de por vida. Fiscalía concluyó la investigación. Los detalles de la reconstrucción de la noche del asesinato.


04 OCT 2026 - 10:05 | Actualizado 04 OCT 2026 - 10:21

Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada

El Ministerio Público Fiscal de Trelew y la querella pedirán que en un juicio por jurados Gonzalo Nicolás “Goñi” Barría sea condenado a prisión perpetua por el asesinato del boxeador Dylan Rojas, la madrugada del 24 de marzo de este año en el barrio Planta de Gas.

En su acusación, el fiscal Lucas Koltsch dio por concluida su investigación. Según reconstruyó, esa noche Barría y Rojas se encontraron en la vereda de una casa de Avenida Colón al 1500. Terminaron cruzando insultos hasta pasar a las trompadas.

La querellante Olavarría y la derecha, el fiscal Koltsch.

Sorpresivamente Barría sacó un revólver calibre .40. Disparó 4 veces a corta distancia. Sin chance de defensa, Rojas recibió tres disparos en el abdomen, en el brazo izquierdo y el último en la espalda. Vestido de buzo con capucha, quedó tendido en el medio de la calle. El arma nunca apareció.

“Goñi” se acercó al cuerpo y le gritó “¡te cagué a cohete!”. Luego hurgó entre la ropa y el cuerpo de Dylan, encontró un celular y lo tiró rápidamente al canal de desagüe. No sabía que había un testigo que vio la secuencia escondido del otro lado del canal. A dos cuadras de distancia una mujer también observó el ataque por la espalda y llamó a la Policía. Hubo un segundo llamado al Comando Radioeléctrico de un hombre que alertaba sobre cuatro detonaciones.

La Policía encontró cuatro vainas en la vereda. Y el rastro de sangre que dejó la víctima en su intento de escapar.

Por el riesgo de que la escena se contaminara los efectivos debieron contener a los familiares de Rojas, que llegaron enseguida y ya rompían la línea de seguridad para acercarse al cadáver. Tenía 19 años y llevaba tatuado en su cuello el nombre de su mamá: “Jessica”.

Desde la izquierda, la tía, la madre y la abuela de Dylan (Sergio Esparza)

Al celular Motorola del boxeador lo iba a encontrar una vecina que lo entregó a la Policía.

Fiscalía logró extraer mucha información del teléfono de su asesino. Había fotos de armas, incluso un calibre .40 similar al usado para el crimen, chats y transferencias en Mercado Pago por venta de marihuana con terceros. No tenía permiso para portar armas.

También se rastrearon filmaciones. La primera, de la cámara de seguridad de una casa que grabó el recorrido del imputado; la segunda, el video de un comercio que muestra una silueta que escapa corriendo por calle J. J. Valle. Y la tercera, una filmación que revela a lo lejos a la víctima que cae al suelo en la calle y su homicida que le saca algo y lo tira al canal cercano.

Además de la detención de Barría, la ropa hallada en el allanamiento en su casa de José Rucci al 1600 del barrio Planta de Gas coincidía con la que se ve en los videos. Y estaba su ADN en el lugar del crimen.

En su vivienda había 46 plantas de marihuana, dos cooler, tres timer, un termómetro, envoltorios con semillas, una balanza digital, dos picachus, luces y líquidos para cultivo de cannabis y recortes de nylon.

Barría en audiencia y una imagen de Dylan, su víctima.

El informe del Cuerpo Interdisciplinario Forense estableció que Barría, de 24 años, “comprende la criminalidad de los actos que se le imputan y es capaz de dirigir sus acciones”. No tiene condenas previas.

Fiscalía propone 56 testigos y le imputa homicidio doblemente agravado por uso de arma de fuego y alevosía.

Según la valoración del fiscal Koltsch, Barría prácticamente fusiló a un Rojas desarmado. Así se garantizó su muerte. El episodio fue tan violento que terminó insultó a su víctima sin vida tirada en la calle y robándole su celular para tirarlo al desagüe para que nada los vinculara. Luego se fugó y se escondió en su casa.

Tras dos audiencias el lunes, tanto Fiscalía como la querellante Gladys Olavarría se opusieron a la libertad del imputado. Entre otros argumentos, por la gravedad del asesinato y porque conoce y puede intimidar a los testigos que lo comprometieron.

Como ya detenido Barría fue padre, la defensa había pedido su prisión domiciliaria. Pero los jueces consideraron que con su madre el bebé tiene la atención necesaria. Decidieron que siga preso hasta la audiencia preliminar.

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04 OCT 2026 - 10:05

Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada

El Ministerio Público Fiscal de Trelew y la querella pedirán que en un juicio por jurados Gonzalo Nicolás “Goñi” Barría sea condenado a prisión perpetua por el asesinato del boxeador Dylan Rojas, la madrugada del 24 de marzo de este año en el barrio Planta de Gas.

En su acusación, el fiscal Lucas Koltsch dio por concluida su investigación. Según reconstruyó, esa noche Barría y Rojas se encontraron en la vereda de una casa de Avenida Colón al 1500. Terminaron cruzando insultos hasta pasar a las trompadas.

La querellante Olavarría y la derecha, el fiscal Koltsch.

Sorpresivamente Barría sacó un revólver calibre .40. Disparó 4 veces a corta distancia. Sin chance de defensa, Rojas recibió tres disparos en el abdomen, en el brazo izquierdo y el último en la espalda. Vestido de buzo con capucha, quedó tendido en el medio de la calle. El arma nunca apareció.

“Goñi” se acercó al cuerpo y le gritó “¡te cagué a cohete!”. Luego hurgó entre la ropa y el cuerpo de Dylan, encontró un celular y lo tiró rápidamente al canal de desagüe. No sabía que había un testigo que vio la secuencia escondido del otro lado del canal. A dos cuadras de distancia una mujer también observó el ataque por la espalda y llamó a la Policía. Hubo un segundo llamado al Comando Radioeléctrico de un hombre que alertaba sobre cuatro detonaciones.

La Policía encontró cuatro vainas en la vereda. Y el rastro de sangre que dejó la víctima en su intento de escapar.

Por el riesgo de que la escena se contaminara los efectivos debieron contener a los familiares de Rojas, que llegaron enseguida y ya rompían la línea de seguridad para acercarse al cadáver. Tenía 19 años y llevaba tatuado en su cuello el nombre de su mamá: “Jessica”.

Desde la izquierda, la tía, la madre y la abuela de Dylan (Sergio Esparza)

Al celular Motorola del boxeador lo iba a encontrar una vecina que lo entregó a la Policía.

Fiscalía logró extraer mucha información del teléfono de su asesino. Había fotos de armas, incluso un calibre .40 similar al usado para el crimen, chats y transferencias en Mercado Pago por venta de marihuana con terceros. No tenía permiso para portar armas.

También se rastrearon filmaciones. La primera, de la cámara de seguridad de una casa que grabó el recorrido del imputado; la segunda, el video de un comercio que muestra una silueta que escapa corriendo por calle J. J. Valle. Y la tercera, una filmación que revela a lo lejos a la víctima que cae al suelo en la calle y su homicida que le saca algo y lo tira al canal cercano.

Además de la detención de Barría, la ropa hallada en el allanamiento en su casa de José Rucci al 1600 del barrio Planta de Gas coincidía con la que se ve en los videos. Y estaba su ADN en el lugar del crimen.

En su vivienda había 46 plantas de marihuana, dos cooler, tres timer, un termómetro, envoltorios con semillas, una balanza digital, dos picachus, luces y líquidos para cultivo de cannabis y recortes de nylon.

Barría en audiencia y una imagen de Dylan, su víctima.

El informe del Cuerpo Interdisciplinario Forense estableció que Barría, de 24 años, “comprende la criminalidad de los actos que se le imputan y es capaz de dirigir sus acciones”. No tiene condenas previas.

Fiscalía propone 56 testigos y le imputa homicidio doblemente agravado por uso de arma de fuego y alevosía.

Según la valoración del fiscal Koltsch, Barría prácticamente fusiló a un Rojas desarmado. Así se garantizó su muerte. El episodio fue tan violento que terminó insultó a su víctima sin vida tirada en la calle y robándole su celular para tirarlo al desagüe para que nada los vinculara. Luego se fugó y se escondió en su casa.

Tras dos audiencias el lunes, tanto Fiscalía como la querellante Gladys Olavarría se opusieron a la libertad del imputado. Entre otros argumentos, por la gravedad del asesinato y porque conoce y puede intimidar a los testigos que lo comprometieron.

Como ya detenido Barría fue padre, la defensa había pedido su prisión domiciliaria. Pero los jueces consideraron que con su madre el bebé tiene la atención necesaria. Decidieron que siga preso hasta la audiencia preliminar.