La quinta Marcha Federal Universitaria, convocada este jueves frente al Congreso Nacional en defensa de la educación pública, quedó atravesada por incidentes protagonizados por grupos de personas encapuchadas que arrojaron piedras y otros proyectiles contra el vallado dispuesto alrededor del Palacio Legislativo.
En medio de los disturbios, un hombre agredió al camarógrafo de C5N Carlos Sjodin, quien junto al movilero Adrián Salonia cubría la movilización. El ataque ocurrió durante una transmisión en vivo, luego de que el equipo periodístico intentara entrevistar al individuo y registrara cómo sacaba distintos elementos de su mochila.
“Tomatela, tomatela”, gritó el hombre cuando le acercaron el micrófono. Ante la insistencia del camarógrafo en filmarlo, lo golpeó en el labio y se alejó. “Después vino por atrás, con toda la impunidad, pegó y volvió”, relató Salonia.
“Le pegaron al cámara, está sangrando”, advirtió el periodista al aire. Luego precisó que su compañero había recibido un golpe en el labio y que no sabían quién era el agresor.
El encapuchado parecía un hombre joven, y muchos señalaron que son policías de civil que son infiltrados para generar disturbios.
Las primeras corridas se registraron pasadas las 15 sobre la avenida Entre Ríos, donde un grupo rompió un banco de cemento para arrojar cascotes contra las fuerzas de seguridad, del otro lado de las vallas. La respuesta incluyó gases lacrimógenos y balas de goma.
Los incidentes se extendieron después a la avenida Rivadavia, entre Callao y Rodríguez Peña. Allí, personas con el rostro cubierto rompieron veredas y lanzaron piedras y proyectiles con gomeras contra los escudos de los efectivos. Algunos de esos elementos alcanzaron a periodistas que cubrían la protesta.
Gendarmería respondió con gases lacrimógenos y balas de goma, mientras un camión hidrante avanzó hasta la esquina de Rivadavia y Entre Ríos. Parte de los gases llegó al anexo de la Cámara de Diputados, en Rivadavia y Riobamba. Durante los discursos también se escucharon estruendos y algunos comercios de la zona bajaron sus persianas.

En ese contexto, manifestantes denunciaron que los encapuchados eran infiltrados ajenos a la movilización, que habrían buscado generar incidentes y desvirtuar el sentido de la protesta. Sin embargo, hasta el cierre de esta nota no se habían difundido pruebas públicas que permitieran establecer la identidad de los responsables ni su eventual pertenencia o vínculo con alguna organización.
El episodio adquiere relevancia porque las cuatro marchas federales universitarias anteriores se habían desarrollado sin incidentes de esta magnitud.
Según informaron las fuerzas de seguridad, tres efectivos de Gendarmería Nacional y uno de Prefectura Naval resultaron heridos por golpes con elementos contundentes.
Hasta el cierre de esta nota no se habían difundido cifras oficiales de detenidos ni de manifestantes heridos.
La quinta Marcha Federal Universitaria, convocada este jueves frente al Congreso Nacional en defensa de la educación pública, quedó atravesada por incidentes protagonizados por grupos de personas encapuchadas que arrojaron piedras y otros proyectiles contra el vallado dispuesto alrededor del Palacio Legislativo.
En medio de los disturbios, un hombre agredió al camarógrafo de C5N Carlos Sjodin, quien junto al movilero Adrián Salonia cubría la movilización. El ataque ocurrió durante una transmisión en vivo, luego de que el equipo periodístico intentara entrevistar al individuo y registrara cómo sacaba distintos elementos de su mochila.
“Tomatela, tomatela”, gritó el hombre cuando le acercaron el micrófono. Ante la insistencia del camarógrafo en filmarlo, lo golpeó en el labio y se alejó. “Después vino por atrás, con toda la impunidad, pegó y volvió”, relató Salonia.
“Le pegaron al cámara, está sangrando”, advirtió el periodista al aire. Luego precisó que su compañero había recibido un golpe en el labio y que no sabían quién era el agresor.
El encapuchado parecía un hombre joven, y muchos señalaron que son policías de civil que son infiltrados para generar disturbios.
Las primeras corridas se registraron pasadas las 15 sobre la avenida Entre Ríos, donde un grupo rompió un banco de cemento para arrojar cascotes contra las fuerzas de seguridad, del otro lado de las vallas. La respuesta incluyó gases lacrimógenos y balas de goma.
Los incidentes se extendieron después a la avenida Rivadavia, entre Callao y Rodríguez Peña. Allí, personas con el rostro cubierto rompieron veredas y lanzaron piedras y proyectiles con gomeras contra los escudos de los efectivos. Algunos de esos elementos alcanzaron a periodistas que cubrían la protesta.
Gendarmería respondió con gases lacrimógenos y balas de goma, mientras un camión hidrante avanzó hasta la esquina de Rivadavia y Entre Ríos. Parte de los gases llegó al anexo de la Cámara de Diputados, en Rivadavia y Riobamba. Durante los discursos también se escucharon estruendos y algunos comercios de la zona bajaron sus persianas.

En ese contexto, manifestantes denunciaron que los encapuchados eran infiltrados ajenos a la movilización, que habrían buscado generar incidentes y desvirtuar el sentido de la protesta. Sin embargo, hasta el cierre de esta nota no se habían difundido pruebas públicas que permitieran establecer la identidad de los responsables ni su eventual pertenencia o vínculo con alguna organización.
El episodio adquiere relevancia porque las cuatro marchas federales universitarias anteriores se habían desarrollado sin incidentes de esta magnitud.
Según informaron las fuerzas de seguridad, tres efectivos de Gendarmería Nacional y uno de Prefectura Naval resultaron heridos por golpes con elementos contundentes.
Hasta el cierre de esta nota no se habían difundido cifras oficiales de detenidos ni de manifestantes heridos.