Israel: rechazan denuncias de fraude de Netanyahu

Las autoridades electorales de Israel ratificaron este domingo la validez de las elecciones legislativas del pasado 27 de octubre y rechazaron las denuncias de fraude impulsadas por el primer ministro Benjamin Netanyahu.


02 NOV 2026 - 10:47 | Actualizado 02 NOV 2026 - 11:07

El bloque oficialista perdió la mayoría parlamentaria y enfrenta dificultades para formar un nuevo gobierno.

El presidente de la Comisión Electoral Central, el juez de la Corte Suprema Noam Sohlberg, aseguró que la votación se desarrolló correctamente y que sus resultados reflejan la voluntad de los ciudadanos, pese a las sospechas de una injerencia extranjera que son investigadas por los organismos de seguridad.

"La elección de la 26ª Knéset se llevó a cabo correctamente", afirmó Sohlberg en un mensaje difundido junto al jefe del servicio de inteligencia interior Shin Bet, David Zini, y la fiscal general Gali Baharav-Miara, quienes respaldaron la posición de las autoridades electorales.

El funcionario explicó que, incluso si se confirmaran algunas de las irregularidades denunciadas, estas no comprometerían la integridad general del proceso ni justificarían modificar los resultados, aunque aclaró que las investigaciones continuarán hasta esclarecer los hechos.

El partido Likud, encabezado por Netanyahu, denunció que organizaciones vinculadas a los partidos árabes habrían recibido financiamiento extranjero para influir en la participación electoral y favorecer a determinadas fuerzas políticas

Las acusaciones incluyen sospechas sobre una intervención de Qatar, país que rechazó cualquier participación en esas maniobras.

Representación árabe, histórica

Según los resultados difundidos por la Comisión Electoral Central, el bloque que respalda a Netanyahu obtuvo 53 de los 120 escaños de la Knéset, mientras que el sector encabezado por Gadi Eisenkot consiguió 48 bancas y los partidos árabes alcanzaron una representación histórica de 19 legisladores.

La nueva composición parlamentaria dejó al primer ministro sin los 61 diputados necesarios para alcanzar una mayoría propia y abrió la posibilidad de negociaciones entre las fuerzas opositoras y las agrupaciones árabes, aunque hasta el momento no existe un acuerdo para constituir una coalición alternativa.

Netanyahu y sus aliados sostienen que los resultados están bajo sospecha y reclaman profundizar las investigaciones antes de dar por concluido el proceso electoral.

Sin embargo, las autoridades aclararon que no existen pruebas de un fraude generalizado que permita cuestionar la legitimidad de los comicios.


02 NOV 2026 - 10:47

El bloque oficialista perdió la mayoría parlamentaria y enfrenta dificultades para formar un nuevo gobierno.

El presidente de la Comisión Electoral Central, el juez de la Corte Suprema Noam Sohlberg, aseguró que la votación se desarrolló correctamente y que sus resultados reflejan la voluntad de los ciudadanos, pese a las sospechas de una injerencia extranjera que son investigadas por los organismos de seguridad.

"La elección de la 26ª Knéset se llevó a cabo correctamente", afirmó Sohlberg en un mensaje difundido junto al jefe del servicio de inteligencia interior Shin Bet, David Zini, y la fiscal general Gali Baharav-Miara, quienes respaldaron la posición de las autoridades electorales.

El funcionario explicó que, incluso si se confirmaran algunas de las irregularidades denunciadas, estas no comprometerían la integridad general del proceso ni justificarían modificar los resultados, aunque aclaró que las investigaciones continuarán hasta esclarecer los hechos.

El partido Likud, encabezado por Netanyahu, denunció que organizaciones vinculadas a los partidos árabes habrían recibido financiamiento extranjero para influir en la participación electoral y favorecer a determinadas fuerzas políticas

Las acusaciones incluyen sospechas sobre una intervención de Qatar, país que rechazó cualquier participación en esas maniobras.

Representación árabe, histórica

Según los resultados difundidos por la Comisión Electoral Central, el bloque que respalda a Netanyahu obtuvo 53 de los 120 escaños de la Knéset, mientras que el sector encabezado por Gadi Eisenkot consiguió 48 bancas y los partidos árabes alcanzaron una representación histórica de 19 legisladores.

La nueva composición parlamentaria dejó al primer ministro sin los 61 diputados necesarios para alcanzar una mayoría propia y abrió la posibilidad de negociaciones entre las fuerzas opositoras y las agrupaciones árabes, aunque hasta el momento no existe un acuerdo para constituir una coalición alternativa.

Netanyahu y sus aliados sostienen que los resultados están bajo sospecha y reclaman profundizar las investigaciones antes de dar por concluido el proceso electoral.

Sin embargo, las autoridades aclararon que no existen pruebas de un fraude generalizado que permita cuestionar la legitimidad de los comicios.