Fuentes del Poder Judicial de Salta informaron a Télam que la nueva imputación dispuesta es provisoria, mientras se tramitan distintas diligencias ordenadas por la magistrada.
En tanto, las pericias realizadas al móvil policial en el que trasladaron a las dos víctimas el día de los hechos determinaron que las manchas que tenía eran de sangre.
Según las fuentes, los siete policías permanecen detenidos y la semana pasada se les rechazó un planteo para eximirlos de prisión.
Los efectivos de la división Infantería fueron detenidos por su presunta participación en los hechos ocurridos el 3 de mayo en el barrio Balut de la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, ubicada a 270 kilómetros al norte de la capital salteña.
Los familiares de las víctimas denunciaron que ellos se encontraban bebiendo en la vía pública cuando alrededor de las 7 llegaron los efectivos con el objetivo de despejar la zona.
Tras el despeje, los uniformados salieron a buscar a los dos menores de edad, uno de los cuales fue ubicado en el interior de una casa abandonada y el otro en su domicilio particular, a donde ingresaron.
De acuerdo a la denuncia, ambos adolescentes fueron obligados a subir al carro de asalto policial a los golpes y adentro siguieron con las agresiones tirados en el piso del vehículo.
En el vehículo policial, los efectivos trasladaron a los muchachos hasta un descampado conocido en la ciudad norteña como “El Basural”, donde fueron obligados a bajar a los golpes.
Una vez en el lugar, el personal continuó con las agresiones y les ordenó que corrieran campo adentro.
Allí, un hombre que trabaja en una cortadera de ladrillos observó lo que estaba ocurriendo y les brindó auxilio, por lo que alertó al Sistema de Emergencias 911.
El médico legal que revisó a las víctimas y también los profesionales del hospital local "San Vicente de Paúl" corroboraron los golpes que recibieron los adolescentes, agregaron los voceros.
Inmediatamente, una vez al frente de la causa, la jueza ordenó la revisión médica y el secuestro de los libros de Guardia de Infantería, el Servicio de Emergencias 911 y la División Motorizada, entre otras medidas.
Fuentes del Poder Judicial de Salta informaron a Télam que la nueva imputación dispuesta es provisoria, mientras se tramitan distintas diligencias ordenadas por la magistrada.
En tanto, las pericias realizadas al móvil policial en el que trasladaron a las dos víctimas el día de los hechos determinaron que las manchas que tenía eran de sangre.
Según las fuentes, los siete policías permanecen detenidos y la semana pasada se les rechazó un planteo para eximirlos de prisión.
Los efectivos de la división Infantería fueron detenidos por su presunta participación en los hechos ocurridos el 3 de mayo en el barrio Balut de la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, ubicada a 270 kilómetros al norte de la capital salteña.
Los familiares de las víctimas denunciaron que ellos se encontraban bebiendo en la vía pública cuando alrededor de las 7 llegaron los efectivos con el objetivo de despejar la zona.
Tras el despeje, los uniformados salieron a buscar a los dos menores de edad, uno de los cuales fue ubicado en el interior de una casa abandonada y el otro en su domicilio particular, a donde ingresaron.
De acuerdo a la denuncia, ambos adolescentes fueron obligados a subir al carro de asalto policial a los golpes y adentro siguieron con las agresiones tirados en el piso del vehículo.
En el vehículo policial, los efectivos trasladaron a los muchachos hasta un descampado conocido en la ciudad norteña como “El Basural”, donde fueron obligados a bajar a los golpes.
Una vez en el lugar, el personal continuó con las agresiones y les ordenó que corrieran campo adentro.
Allí, un hombre que trabaja en una cortadera de ladrillos observó lo que estaba ocurriendo y les brindó auxilio, por lo que alertó al Sistema de Emergencias 911.
El médico legal que revisó a las víctimas y también los profesionales del hospital local "San Vicente de Paúl" corroboraron los golpes que recibieron los adolescentes, agregaron los voceros.
Inmediatamente, una vez al frente de la causa, la jueza ordenó la revisión médica y el secuestro de los libros de Guardia de Infantería, el Servicio de Emergencias 911 y la División Motorizada, entre otras medidas.