Según la agencia de noticias oficial Mena, los choques comenzaron anoche cuando un grupo de hombres leales al presidente derrocado, el islamista Mohamed Mursi, dispararon contra la iglesia de Mar Girgis en la ciudad de Port Said, en el norte de Egipto.
Los islamistas, que participaban del funeral de una de las víctimas de la represión del gobierno golpista, destruyeron varios vehículos civiles y policiales, y, según Mena, dispararon contra las personas reunidas frente a la iglesia, entre ellas un joven que falleció por un tiro en la espalda.
Según informó Mena, entre los heridos hay dos en estado grave, que sufren de impactos de bala en el pecho y en los ojos.
A diferencia de las represiones policiales en donde las víctimas se cuentan por decenas y la mayoría por balas de fuego, en los enfrentamientos de Port Said se emplearon principalmente armas blancas, balines y piedras.
Durante los choques, un grupo de personas no identificados quemaron tiendas que pertenecen a los Hermanos Musulmanes, el principal movimiento islamista del país, organización de donde surgió el depuesto presidente Mursi y su principal fuente de apoyo en la actualidad.
Tras la violencia de la madrugada, comenzó a circular por las redes sociales una convocatoria para salir a las calles y declarar a la ciudad de Port Said como "una localidad libre de los Hermanos Musulmanes".
Las fuerzas del Ejército y de la Policía informaron que intensificaron su presencia en las inmediaciones de la plaza de Al Shuhada (los mártires) en esa ciudad para impedir nuevos enfrentamientos.
Port Said ha sido uno de los focos de violencia desde febrero de 2012, cuando 74 personas murieron como producto de una indiscriminada represión, ordenada por el entonces gobierno militar de transición, instalado luego de la revuelta popular que derrocó al ex presidente Hosni Mubarak.
Tanto los Hermanos Musulmanes como el variopinto frente que participa del gobierno golpista tienen importantes bases de apoyo en esa ciudad norteña.
Prueba de ello es que cientos de islamistas mantienen un acampe frente a la mezquita de Al Tawhid desde el golpe del 3 de julio que derrocó a Mursi, muy parecido al de Nasr City en El Cairo, donde miles de simpatizantes del gobierno derrocado resisten pese a casi un mes de represión estatal.
Sólo ayer murieron 80 personas, según números oficiales, mientras que los Hermanos Musulmanes elevan la cifra a unos 200.
Según la agencia de noticias oficial Mena, los choques comenzaron anoche cuando un grupo de hombres leales al presidente derrocado, el islamista Mohamed Mursi, dispararon contra la iglesia de Mar Girgis en la ciudad de Port Said, en el norte de Egipto.
Los islamistas, que participaban del funeral de una de las víctimas de la represión del gobierno golpista, destruyeron varios vehículos civiles y policiales, y, según Mena, dispararon contra las personas reunidas frente a la iglesia, entre ellas un joven que falleció por un tiro en la espalda.
Según informó Mena, entre los heridos hay dos en estado grave, que sufren de impactos de bala en el pecho y en los ojos.
A diferencia de las represiones policiales en donde las víctimas se cuentan por decenas y la mayoría por balas de fuego, en los enfrentamientos de Port Said se emplearon principalmente armas blancas, balines y piedras.
Durante los choques, un grupo de personas no identificados quemaron tiendas que pertenecen a los Hermanos Musulmanes, el principal movimiento islamista del país, organización de donde surgió el depuesto presidente Mursi y su principal fuente de apoyo en la actualidad.
Tras la violencia de la madrugada, comenzó a circular por las redes sociales una convocatoria para salir a las calles y declarar a la ciudad de Port Said como "una localidad libre de los Hermanos Musulmanes".
Las fuerzas del Ejército y de la Policía informaron que intensificaron su presencia en las inmediaciones de la plaza de Al Shuhada (los mártires) en esa ciudad para impedir nuevos enfrentamientos.
Port Said ha sido uno de los focos de violencia desde febrero de 2012, cuando 74 personas murieron como producto de una indiscriminada represión, ordenada por el entonces gobierno militar de transición, instalado luego de la revuelta popular que derrocó al ex presidente Hosni Mubarak.
Tanto los Hermanos Musulmanes como el variopinto frente que participa del gobierno golpista tienen importantes bases de apoyo en esa ciudad norteña.
Prueba de ello es que cientos de islamistas mantienen un acampe frente a la mezquita de Al Tawhid desde el golpe del 3 de julio que derrocó a Mursi, muy parecido al de Nasr City en El Cairo, donde miles de simpatizantes del gobierno derrocado resisten pese a casi un mes de represión estatal.
Sólo ayer murieron 80 personas, según números oficiales, mientras que los Hermanos Musulmanes elevan la cifra a unos 200.