Por Ismael Tebes / Redacción Jornada
La expresión “familia” hasta parece adquirir otra dimensión. Jessica Schwab reconoce “caer” de una situación inesperada y describe a Valeria como “una parte que ya no está”. Extraña. Reconoce un vínculo que parece indestructible. “Somos mujeres grandes y sin embargo, con mi madre, estábamos en contacto permanente. Siempre fuimos muy unidas".
Jessica parece procesar el dolor y a la vez, luchar sin decaer para que el caso no se pierda, ni caiga en el abandono. Opinó sobre el avance de la causa y el proceso de investigación. “La Feria Judicial complicó todo”, indicó.
“La Brigada de Investigaciones estuvo muchísimo más presente que Fiscalía. Creo que el hecho de que tengan que mandar todo a Bariloche retrasa la causa, aunque me digan que no. No tenemos resultados de ADN, nada”.
“Tengo miedo de que la gente que pudo haber sido se escape, por todas las cosas que van sucediendo en el camino. Un medio de comunicación difundió una foto y dijeron que era el supuesto autor pero después la Fiscalía lo desmintió. Eso no ayuda”.
“Es terrible que no haya cámaras en un lugar público que se promociona para hacer deporte. Yo no sabía que vivía gente en el ducto debajo de la ruta. Eso es muy grave, no se puede permitir que se asienten personas ahí”.
Jessica Schwab cuestiona que el lugar en el que su hermana sufrió el ataque, no haya sido debidamente preservado. “Tres horas después había gente caminando por ahí como si nada. Me gustaría saber por qué no cuidaron la escena y no hubo un policía que se quedara ahí”.
Siembre juntas
Valeria trabajaba como manicura, había estudiado en la Escuela de Petróleo y llegó a desempeñarse en YPF. “Creo que era la única mujer en la sala de control”. También era acompañante terapéutica en el jardín “Juana Manso”. La describió como “alegre, le gustabamucho bailar; era amante de la bachata y la salsa, muy unida a su familia. Disfrutaba juntarse con sus amigos y salir a bailar. Éramos inseparables. Todos los días juntas: mañana, tarde y noche. La extraño un montón y aún no caigo que no va a estar más”, lamentó.
Inclusive, Jessica detalló el anhelo de compartir una prueba combinada con su hermana. “Ella hacia pesas, entrenaba en el Área Central a nivel de una modelo fitness; salía a caminar y a trotar a veces. Pesaba todo lo que comía y tomaba suplementos, cuidaba mucho su cuerpo. Teníamos la meta de correr juntas en parejas. Ella corriendo y yo en bici”.
La familia radicada en Kilómetro Tres, vivió un tiempo en Coronel Suárez, con el orgullo de un padre bombero voluntario, Oscar Alberto, aún recordado por sus servicios en el Destacamento Tres. “A mi hermana la mataron con mucha maldad”, expresó con dolor. “Tenía muchos planes, muchos proyectos. Se esforzaba todos los días para estar mejor”.
Espacios más seguros
En nombre de su familia, reconoce el acompañamiento masivo que han tenido en todas las manifestaciones que visibilizaron aún más el caso. “Hay que dejar de mirar para el costado. Uno no se da cuenta hasta que le pasa. La gente es solidaria y muchos se acercaron voluntariamente a testificar. Es importante que nos unamos como sociedad y apoyemos estos casos. Mi hermana no volverá más pero quedamos los demás y tenemos que luchar por espacios más seguros y que la Justicia actúe en tiempos acordes.
Le pido a todos que se comprometan un poco más”.
“La gente –agregó- está cansada. Esto pasó en pleno centro, en un lugar donde todos pasamos para ir a trabajar o hacer deporte. Muchas mujeres ahora tienen miedo de salir a caminar”.
Valoró el aporte de grabaciones privadas para aportar indicios a la investigación. “No hay ni una cámara estatal que brinde seguridad. No puedo creer lo que le pasó a mi hermana, tengo mucha bronca. Si hubiese habido luz en ese lugar, se podría haber defendido o pedido ayuda”.
Dolor y mano propia
“Yo estaba en shock. Todavía no caigo”, admite Jessica quien confesó un pensamiento extremo que sobrevoló en el peor de los momentos. “Si no hubiera tenido a mi hijo, capaz que me mandaba una cagada”, describió. “Hubiera hecho justicia por mano propia contra el que esté ahí. Obviamente lo pensé porque mi hermana era todo para mí. Tengo que seguir por mi hijo y por mi mamá”.
Por Ismael Tebes / Redacción Jornada
La expresión “familia” hasta parece adquirir otra dimensión. Jessica Schwab reconoce “caer” de una situación inesperada y describe a Valeria como “una parte que ya no está”. Extraña. Reconoce un vínculo que parece indestructible. “Somos mujeres grandes y sin embargo, con mi madre, estábamos en contacto permanente. Siempre fuimos muy unidas".
Jessica parece procesar el dolor y a la vez, luchar sin decaer para que el caso no se pierda, ni caiga en el abandono. Opinó sobre el avance de la causa y el proceso de investigación. “La Feria Judicial complicó todo”, indicó.
“La Brigada de Investigaciones estuvo muchísimo más presente que Fiscalía. Creo que el hecho de que tengan que mandar todo a Bariloche retrasa la causa, aunque me digan que no. No tenemos resultados de ADN, nada”.
“Tengo miedo de que la gente que pudo haber sido se escape, por todas las cosas que van sucediendo en el camino. Un medio de comunicación difundió una foto y dijeron que era el supuesto autor pero después la Fiscalía lo desmintió. Eso no ayuda”.
“Es terrible que no haya cámaras en un lugar público que se promociona para hacer deporte. Yo no sabía que vivía gente en el ducto debajo de la ruta. Eso es muy grave, no se puede permitir que se asienten personas ahí”.
Jessica Schwab cuestiona que el lugar en el que su hermana sufrió el ataque, no haya sido debidamente preservado. “Tres horas después había gente caminando por ahí como si nada. Me gustaría saber por qué no cuidaron la escena y no hubo un policía que se quedara ahí”.
Siembre juntas
Valeria trabajaba como manicura, había estudiado en la Escuela de Petróleo y llegó a desempeñarse en YPF. “Creo que era la única mujer en la sala de control”. También era acompañante terapéutica en el jardín “Juana Manso”. La describió como “alegre, le gustabamucho bailar; era amante de la bachata y la salsa, muy unida a su familia. Disfrutaba juntarse con sus amigos y salir a bailar. Éramos inseparables. Todos los días juntas: mañana, tarde y noche. La extraño un montón y aún no caigo que no va a estar más”, lamentó.
Inclusive, Jessica detalló el anhelo de compartir una prueba combinada con su hermana. “Ella hacia pesas, entrenaba en el Área Central a nivel de una modelo fitness; salía a caminar y a trotar a veces. Pesaba todo lo que comía y tomaba suplementos, cuidaba mucho su cuerpo. Teníamos la meta de correr juntas en parejas. Ella corriendo y yo en bici”.
La familia radicada en Kilómetro Tres, vivió un tiempo en Coronel Suárez, con el orgullo de un padre bombero voluntario, Oscar Alberto, aún recordado por sus servicios en el Destacamento Tres. “A mi hermana la mataron con mucha maldad”, expresó con dolor. “Tenía muchos planes, muchos proyectos. Se esforzaba todos los días para estar mejor”.
Espacios más seguros
En nombre de su familia, reconoce el acompañamiento masivo que han tenido en todas las manifestaciones que visibilizaron aún más el caso. “Hay que dejar de mirar para el costado. Uno no se da cuenta hasta que le pasa. La gente es solidaria y muchos se acercaron voluntariamente a testificar. Es importante que nos unamos como sociedad y apoyemos estos casos. Mi hermana no volverá más pero quedamos los demás y tenemos que luchar por espacios más seguros y que la Justicia actúe en tiempos acordes.
Le pido a todos que se comprometan un poco más”.
“La gente –agregó- está cansada. Esto pasó en pleno centro, en un lugar donde todos pasamos para ir a trabajar o hacer deporte. Muchas mujeres ahora tienen miedo de salir a caminar”.
Valoró el aporte de grabaciones privadas para aportar indicios a la investigación. “No hay ni una cámara estatal que brinde seguridad. No puedo creer lo que le pasó a mi hermana, tengo mucha bronca. Si hubiese habido luz en ese lugar, se podría haber defendido o pedido ayuda”.
Dolor y mano propia
“Yo estaba en shock. Todavía no caigo”, admite Jessica quien confesó un pensamiento extremo que sobrevoló en el peor de los momentos. “Si no hubiera tenido a mi hijo, capaz que me mandaba una cagada”, describió. “Hubiera hecho justicia por mano propia contra el que esté ahí. Obviamente lo pensé porque mi hermana era todo para mí. Tengo que seguir por mi hijo y por mi mamá”.