“En Trelew no podan, destrozan los árboles”

El ingeniero agrónomo Rodolfo Agustinho cuestionó las prácticas de poda que se realizan en distintos sectores de Trelew y advirtió sobre las consecuencias para la salud de los árboles y el ambiente urbano. También relató la tala de ejemplares que había plantado y cuidado durante años junto a su esposa.

04 SEP 2026 - 13:12 | Actualizado 04 SEP 2026 - 13:43

El ingeniero agrónomo Rodolfo Agustinho en una entrevista con Jornada Radio, cuestionó duramente las tareas de poda que se realizan en distintos sectores de Trelew y aseguró que, en muchos casos, se trata de intervenciones que dañan y mutilan a los ejemplares.

“Como ingeniero agrónomo yo soy fanático de los árboles y todo lo demás y este año se repite un fenómeno que se ha dado en años anteriores. Esto no es nuevo, que es el tema de la, como dijiste recién, entre comillas, la poda”, señaló.

En ese sentido, fue contundente al definir las intervenciones que observa en la ciudad: “Eso no es, técnicamente no es poda, es maltrato a los árboles y mutilación, lo llamaría yo. Extremo”.

Agustinho sostuvo que basta recorrer las calles de Trelew para observar las consecuencias. “No hace falta caminar mucho la ciudad para ver que se está haciendo un destrozo de muchísimos de los árboles”, afirmó.

El profesional también cuestionó que quienes realizan estas tareas hayan recibido capacitación específica. “Todos los años la Municipalidad organiza cursos de poda y entrega certificaciones y a partir de allí esta gente que está supuestamente capacitada hace esto que está haciendo”, expresó.

Y agregó: “Yo creo que se está haciendo mal, no sé de quién es la responsabilidad, a mí me toca ver el resultado, veo lo que pasa y la verdad, técnicamente es un desastre lo que se está haciendo en la gran mayoría de los lugares”.

Como ejemplo, mencionó los árboles ubicados frente a Tribunales, sobre calle 9 de Julio. “Pleno centro. Ves el tronco del árbol y tres ramas más o menos gruesas y no queda absolutamente nada”, describió.

Según explicó, en la misma cuadra pueden observarse árboles que todavía no fueron intervenidos y que permiten comparar la respuesta natural de los ejemplares con aquellos que fueron sometidos a podas severas.

“Cuando vos los podás, los cortás de la manera que los cortan, la respuesta del árbol es tratar de sobrevivir. Es un ser vivo que tiene estrategias para defenderse”, explicó.

En ese proceso, el árbol desarrolla una gran cantidad de ramas nuevas para intentar recuperar su capacidad de producir hojas. “Vamos a volver a botánica del secundario, fotosíntesis y todas las hojas y todo el cuentito. Bueno, si no tiene hojas el árbol se va a morir”, advirtió.

Agustinho señaló que las consecuencias pueden observarse en la propia estructura de los árboles. “Uno ve el efecto de esos árboles, de esos cortes que se hacen, quedan como los pelos parados, como si fuera una enorme cantidad de ramas de diámetro mínimo que el árbol trata de utilizar para recuperarse de esa agresión que tuvo”, explicó.

El problema, según el ingeniero agrónomo, no termina en la deformación de los ejemplares. “No es una planta que se muere de una semana para la siguiente, capaz que la agonía dura años”, sostuvo.

Además, remarcó que un árbol afectado deja de cumplir adecuadamente las funciones ambientales que desarrolla dentro de una ciudad. “Deja de cumplir el rol o la función que tiene el árbol, esto es, tiene que ver con la calidad del aire, incluso con el control de la temperatura. Se sabe que las ciudades arboladas regulan mejor”, indicó.

Alternativas frente al cableado

Agustinho reconoció que existen dificultades vinculadas al cableado urbano, pero sostuvo que hay formas de intervenir los árboles sin destruir su estructura.

“Yo sé que pasan cosas, por ejemplo el tema del cableado, pero hay estrategias de poda que permiten mantener una forma de la fisionomía correcta del árbol”, explicó.

En ese sentido, mencionó una técnica que permite mantener los cables en una zona determinada y conservar la estructura del ejemplar. “Se hace una poda en una V, donde los cables quedan en el medio y el árbol queda más o menos con forma de árbol”, detalló.

“Acá es nada, es cortar al máximo”, cuestionó.

El profesional aseguró que el reclamo no es nuevo y que la reiteración de estas prácticas genera frustración. “Uno se cansa a veces de repetir algo y ve que no hay cambios”, expresó.

Por este motivo, consideró que incluso el ámbito profesional debería analizar la situación. “Yo incluso no estoy matriculado en el Colegio de Ingenieros Agrónomos, estoy retirado hace tiempo, pero me parece que hasta el Colegio tendría que plantearse la posibilidad de hacer una queja por esto, porque me parece un despropósito”, sostuvo.

Árboles plantados y cuidados durante años

La preocupación de Agustinho también tiene un componente personal. Vive junto a su esposa, Laura, en la zona de chacras, cerca de la Policía Montada. Durante años, ambos se dedicaron a plantar y cuidar árboles en inmediaciones de una bicisenda.

“Durante años nosotros nos tomamos el trabajo de plantar árboles nosotros”, contó.

La elección de las especies estuvo relacionada con las características del suelo de la zona. “Si vos mirás el paisaje desde la Policía Montada hacia adelante, es suelo de muy mala calidad. Entonces no podés poner cualquier árbol, tenés que poner algo que se aguante esas restricciones que tiene el suelo, que es difícil, que es salino, es pedregoso”, explicó.

Entre los ejemplares plantados se encontraba el denominado olivo de Bohemia. “Lo llaman olivo porque tiene un frutito parecido a la aceituna, es espinoso”, describió.

Agustinho explicó que eligió esa especie porque consideraba que podía soportar las condiciones del terreno. “Yo me daba cuenta que si ponía uno de los que está en la lista no iba a sobrevivir”, afirmó.

La tarea de mantenimiento también estuvo a cargo de la pareja. “Habíamos logrado que desarrollaran varios ejemplares, los podábamos, incluso íbamos. Yo tengo un carrito ahí y lo enganchaba en la camioneta y llevaba agua para regar, porque es un suelo que no se riega, que no hay acceso del agua”, relató.

También realizaron gestiones para conseguir una fuente de agua permanente. “Laura había hecho gestión con el anterior secretario de Obras Públicas de la Municipalidad y le había prometido una canilla para que no tuviéramos que hacer toda esta movida”, contó.

Sin embargo, el proyecto no se concretó. “El asunto es que este señor ya no está más y obviamente no pasó nada. No hubo posibilidad de que trajeran un camión, o sea, Laura había hecho gestiones con el área de Medio Ambiente, ni cuarto de bolilla que le dieron”, manifestó.
“Me encuentro con que los talaron”

El episodio que terminó de profundizar su malestar ocurrió el 29 de agosto, durante el Día del Árbol.

“Podábamos los árboles y el 29 de agosto me encuentro con que los talaron. Talaron, de cuajo”, relató.

Agustinho aclaró que no puede afirmar que la Municipalidad haya sido responsable de la tala, aunque manifestó sus sospechas.

“Yo no puedo decir que fue la Municipalidad, estimo que fue la Municipalidad por el operativo, o sea, lo cortaron con motosierra, cortaron los tronquitos prolijamente, los dejaron ahí”, describió.

Según su relato, la intervención alcanzó también a otros ejemplares de la zona.

“Había más cerca hacia Muster, ahí en la zona de Las Margaritas por ahí, voltearon olmos que tenían un montón de años, probablemente 10 o 15 años más”, afirmó.

Para el ingeniero agrónomo, la situación tuvo un impacto particular porque se trataba de árboles que él y su esposa habían plantado y cuidado durante años.

“Esto puntualmente nos afectó a nosotros en forma personal, porque habíamos estado trabajando sobre eso”, sostuvo.

Frente a lo ocurrido, Agustinho señaló que su intención es visibilizar el problema y generar una reacción para que estas situaciones no vuelvan a repetirse.

“Mucho más que manifestar mi bronca no puedo hacer, es lo que estoy haciendo, y ver si alguien reacciona para que deje de pasar esta cosa”, expresó.

Su reclamo apunta tanto a la tala de ejemplares como a las prácticas de poda que considera inadecuadas.

“Y en lo otro, a ver si recapacitan con el tema de la poda, porque realmente, insisto, en agronomía también hay lo que se llama mala praxis”, concluyó.


04 SEP 2026 - 13:12

El ingeniero agrónomo Rodolfo Agustinho en una entrevista con Jornada Radio, cuestionó duramente las tareas de poda que se realizan en distintos sectores de Trelew y aseguró que, en muchos casos, se trata de intervenciones que dañan y mutilan a los ejemplares.

“Como ingeniero agrónomo yo soy fanático de los árboles y todo lo demás y este año se repite un fenómeno que se ha dado en años anteriores. Esto no es nuevo, que es el tema de la, como dijiste recién, entre comillas, la poda”, señaló.

En ese sentido, fue contundente al definir las intervenciones que observa en la ciudad: “Eso no es, técnicamente no es poda, es maltrato a los árboles y mutilación, lo llamaría yo. Extremo”.

Agustinho sostuvo que basta recorrer las calles de Trelew para observar las consecuencias. “No hace falta caminar mucho la ciudad para ver que se está haciendo un destrozo de muchísimos de los árboles”, afirmó.

El profesional también cuestionó que quienes realizan estas tareas hayan recibido capacitación específica. “Todos los años la Municipalidad organiza cursos de poda y entrega certificaciones y a partir de allí esta gente que está supuestamente capacitada hace esto que está haciendo”, expresó.

Y agregó: “Yo creo que se está haciendo mal, no sé de quién es la responsabilidad, a mí me toca ver el resultado, veo lo que pasa y la verdad, técnicamente es un desastre lo que se está haciendo en la gran mayoría de los lugares”.

Como ejemplo, mencionó los árboles ubicados frente a Tribunales, sobre calle 9 de Julio. “Pleno centro. Ves el tronco del árbol y tres ramas más o menos gruesas y no queda absolutamente nada”, describió.

Según explicó, en la misma cuadra pueden observarse árboles que todavía no fueron intervenidos y que permiten comparar la respuesta natural de los ejemplares con aquellos que fueron sometidos a podas severas.

“Cuando vos los podás, los cortás de la manera que los cortan, la respuesta del árbol es tratar de sobrevivir. Es un ser vivo que tiene estrategias para defenderse”, explicó.

En ese proceso, el árbol desarrolla una gran cantidad de ramas nuevas para intentar recuperar su capacidad de producir hojas. “Vamos a volver a botánica del secundario, fotosíntesis y todas las hojas y todo el cuentito. Bueno, si no tiene hojas el árbol se va a morir”, advirtió.

Agustinho señaló que las consecuencias pueden observarse en la propia estructura de los árboles. “Uno ve el efecto de esos árboles, de esos cortes que se hacen, quedan como los pelos parados, como si fuera una enorme cantidad de ramas de diámetro mínimo que el árbol trata de utilizar para recuperarse de esa agresión que tuvo”, explicó.

El problema, según el ingeniero agrónomo, no termina en la deformación de los ejemplares. “No es una planta que se muere de una semana para la siguiente, capaz que la agonía dura años”, sostuvo.

Además, remarcó que un árbol afectado deja de cumplir adecuadamente las funciones ambientales que desarrolla dentro de una ciudad. “Deja de cumplir el rol o la función que tiene el árbol, esto es, tiene que ver con la calidad del aire, incluso con el control de la temperatura. Se sabe que las ciudades arboladas regulan mejor”, indicó.

Alternativas frente al cableado

Agustinho reconoció que existen dificultades vinculadas al cableado urbano, pero sostuvo que hay formas de intervenir los árboles sin destruir su estructura.

“Yo sé que pasan cosas, por ejemplo el tema del cableado, pero hay estrategias de poda que permiten mantener una forma de la fisionomía correcta del árbol”, explicó.

En ese sentido, mencionó una técnica que permite mantener los cables en una zona determinada y conservar la estructura del ejemplar. “Se hace una poda en una V, donde los cables quedan en el medio y el árbol queda más o menos con forma de árbol”, detalló.

“Acá es nada, es cortar al máximo”, cuestionó.

El profesional aseguró que el reclamo no es nuevo y que la reiteración de estas prácticas genera frustración. “Uno se cansa a veces de repetir algo y ve que no hay cambios”, expresó.

Por este motivo, consideró que incluso el ámbito profesional debería analizar la situación. “Yo incluso no estoy matriculado en el Colegio de Ingenieros Agrónomos, estoy retirado hace tiempo, pero me parece que hasta el Colegio tendría que plantearse la posibilidad de hacer una queja por esto, porque me parece un despropósito”, sostuvo.

Árboles plantados y cuidados durante años

La preocupación de Agustinho también tiene un componente personal. Vive junto a su esposa, Laura, en la zona de chacras, cerca de la Policía Montada. Durante años, ambos se dedicaron a plantar y cuidar árboles en inmediaciones de una bicisenda.

“Durante años nosotros nos tomamos el trabajo de plantar árboles nosotros”, contó.

La elección de las especies estuvo relacionada con las características del suelo de la zona. “Si vos mirás el paisaje desde la Policía Montada hacia adelante, es suelo de muy mala calidad. Entonces no podés poner cualquier árbol, tenés que poner algo que se aguante esas restricciones que tiene el suelo, que es difícil, que es salino, es pedregoso”, explicó.

Entre los ejemplares plantados se encontraba el denominado olivo de Bohemia. “Lo llaman olivo porque tiene un frutito parecido a la aceituna, es espinoso”, describió.

Agustinho explicó que eligió esa especie porque consideraba que podía soportar las condiciones del terreno. “Yo me daba cuenta que si ponía uno de los que está en la lista no iba a sobrevivir”, afirmó.

La tarea de mantenimiento también estuvo a cargo de la pareja. “Habíamos logrado que desarrollaran varios ejemplares, los podábamos, incluso íbamos. Yo tengo un carrito ahí y lo enganchaba en la camioneta y llevaba agua para regar, porque es un suelo que no se riega, que no hay acceso del agua”, relató.

También realizaron gestiones para conseguir una fuente de agua permanente. “Laura había hecho gestión con el anterior secretario de Obras Públicas de la Municipalidad y le había prometido una canilla para que no tuviéramos que hacer toda esta movida”, contó.

Sin embargo, el proyecto no se concretó. “El asunto es que este señor ya no está más y obviamente no pasó nada. No hubo posibilidad de que trajeran un camión, o sea, Laura había hecho gestiones con el área de Medio Ambiente, ni cuarto de bolilla que le dieron”, manifestó.
“Me encuentro con que los talaron”

El episodio que terminó de profundizar su malestar ocurrió el 29 de agosto, durante el Día del Árbol.

“Podábamos los árboles y el 29 de agosto me encuentro con que los talaron. Talaron, de cuajo”, relató.

Agustinho aclaró que no puede afirmar que la Municipalidad haya sido responsable de la tala, aunque manifestó sus sospechas.

“Yo no puedo decir que fue la Municipalidad, estimo que fue la Municipalidad por el operativo, o sea, lo cortaron con motosierra, cortaron los tronquitos prolijamente, los dejaron ahí”, describió.

Según su relato, la intervención alcanzó también a otros ejemplares de la zona.

“Había más cerca hacia Muster, ahí en la zona de Las Margaritas por ahí, voltearon olmos que tenían un montón de años, probablemente 10 o 15 años más”, afirmó.

Para el ingeniero agrónomo, la situación tuvo un impacto particular porque se trataba de árboles que él y su esposa habían plantado y cuidado durante años.

“Esto puntualmente nos afectó a nosotros en forma personal, porque habíamos estado trabajando sobre eso”, sostuvo.

Frente a lo ocurrido, Agustinho señaló que su intención es visibilizar el problema y generar una reacción para que estas situaciones no vuelvan a repetirse.

“Mucho más que manifestar mi bronca no puedo hacer, es lo que estoy haciendo, y ver si alguien reacciona para que deje de pasar esta cosa”, expresó.

Su reclamo apunta tanto a la tala de ejemplares como a las prácticas de poda que considera inadecuadas.

“Y en lo otro, a ver si recapacitan con el tema de la poda, porque realmente, insisto, en agronomía también hay lo que se llama mala praxis”, concluyó.