Por Lorena Leeming / Redacción Jornada
La crisis económica golpea con fuerza a las mujeres, que muchas veces deben multiplicar sus esfuerzos para sostener sus hogares sin dejar de lado las tareas de cuidado. A esa realidad se suma otra dificultad: aunque cada vez son más las que participan en política y en organizaciones sociales, todavía falta camino por recorrer para que tengan mayor presencia en los lugares donde se toman las decisiones.

“Hoy la demanda laboral de la mujer es el doble”, afirmó Lorenzo. Explicó que, ante la falta de ingresos suficientes, muchas compañeras se ven obligadas a sumar dos o tres trabajos, además de hacerse cargo de las responsabilidades familiares. Una situación que, según señaló, se vuelve todavía más difícil en un escenario marcado por la desocupación y la pérdida de poder adquisitivo.
La dirigente también advirtió sobre la realidad de Trelew y la provincia de Chubut, donde describió un panorama laboral preocupante. En ese contexto, destacó el esfuerzo de las mujeres que sostienen espacios comunitarios, realizan tareas sociales y participan en la vida política de sus barrios.
Sin embargo, para Lorenzo, estar presentes en el territorio no alcanza. Si bien observa una mayor participación femenina en actividades políticas y sociales, considera que esa presencia todavía no se refleja de la misma manera en los ámbitos de conducción. El desafío, sostuvo, es que las mujeres también puedan ocupar lugares donde se definen políticas, se distribuyen responsabilidades y se toman decisiones.
El encuentro permitió poner en común esas preocupaciones y reconocer experiencias que, aunque provienen de distintos espacios, tienen muchos puntos de contacto. Participaron mujeres con una larga trayectoria militante, jóvenes que comienzan a involucrarse en política y referentes vinculadas a organizaciones sociales, al Partido Justicialista y a otros sectores políticos.
Para Lorenzo, ese intercambio también tuvo un valor especial por la posibilidad de recuperar la historia de quienes abrieron camino antes. Recordar a las mujeres que lucharon por sus derechos en la política y el sindicalismo, señaló, ayuda a entender de dónde vienen las conquistas y qué falta hacer para sostenerlas y ampliarlas.
La convocatoria reunió a unas 120 mujeres inscriptas y alrededor de 130 participantes. La actividad se extendió durante varias horas y, según destacó la dirigente, muchas compañeras permanecieron hasta el cierre del conversatorio. Esa participación dejó en evidencia el interés por contar con espacios propios, donde las experiencias puedan compartirse sin que las diferencias partidarias se conviertan en un obstáculo.
“Lo importante es poder escucharnos entre todas y no darle más importancia a una que a otra”, planteó Lorenzo al referirse al espíritu de la jornada. En ese sentido, valoró que el encuentro permitiera reconocer que las dificultades cotidianas de las mujeres no están tan alejadas entre sí, más allá de los espacios políticos en los que militan.
Otro de los temas que surgió fue la necesidad de fortalecer las redes de contención. Lorenzo señaló que, ante el debilitamiento de las áreas estatales de género, asistencia y asesoramiento, muchas veces son las propias mujeres quienes deben acompañarse y buscar respuestas colectivas. Por eso, consideró que estos encuentros no solo sirven para debatir, sino también para construir vínculos de solidaridad.
La formación política y sindical es otro de los puntos que considera fundamentales. Conocer los derechos laborales, saber cómo defenderlos y comprender el funcionamiento de las organizaciones son herramientas necesarias para ampliar la participación y evitar retrocesos. Para la dirigente, ese aprendizaje debe ir acompañado de espacios donde las mujeres puedan expresarse, asumir responsabilidades y prepararse para ocupar nuevos lugares.
De cara al futuro, Lorenzo planteó la posibilidad de impulsar encuentros similares en otras localidades de la Patagonia. La intención, explicó, es sostener el intercambio entre mujeres con distintas experiencias y responsabilidades, fortalecer la organización y generar más oportunidades de formación.
La jornada dejó planteado un desafío que va más allá de una convocatoria puntual: transformar la participación cotidiana de las mujeres en una presencia efectiva en los espacios de decisión. En medio de la crisis económica y de las dificultades que atraviesan muchas trabajadoras, Lorenzo considera que la organización, la formación y la solidaridad entre compañeras son parte del camino para avanzar.
Por Lorena Leeming / Redacción Jornada
La crisis económica golpea con fuerza a las mujeres, que muchas veces deben multiplicar sus esfuerzos para sostener sus hogares sin dejar de lado las tareas de cuidado. A esa realidad se suma otra dificultad: aunque cada vez son más las que participan en política y en organizaciones sociales, todavía falta camino por recorrer para que tengan mayor presencia en los lugares donde se toman las decisiones.

“Hoy la demanda laboral de la mujer es el doble”, afirmó Lorenzo. Explicó que, ante la falta de ingresos suficientes, muchas compañeras se ven obligadas a sumar dos o tres trabajos, además de hacerse cargo de las responsabilidades familiares. Una situación que, según señaló, se vuelve todavía más difícil en un escenario marcado por la desocupación y la pérdida de poder adquisitivo.
La dirigente también advirtió sobre la realidad de Trelew y la provincia de Chubut, donde describió un panorama laboral preocupante. En ese contexto, destacó el esfuerzo de las mujeres que sostienen espacios comunitarios, realizan tareas sociales y participan en la vida política de sus barrios.
Sin embargo, para Lorenzo, estar presentes en el territorio no alcanza. Si bien observa una mayor participación femenina en actividades políticas y sociales, considera que esa presencia todavía no se refleja de la misma manera en los ámbitos de conducción. El desafío, sostuvo, es que las mujeres también puedan ocupar lugares donde se definen políticas, se distribuyen responsabilidades y se toman decisiones.
El encuentro permitió poner en común esas preocupaciones y reconocer experiencias que, aunque provienen de distintos espacios, tienen muchos puntos de contacto. Participaron mujeres con una larga trayectoria militante, jóvenes que comienzan a involucrarse en política y referentes vinculadas a organizaciones sociales, al Partido Justicialista y a otros sectores políticos.
Para Lorenzo, ese intercambio también tuvo un valor especial por la posibilidad de recuperar la historia de quienes abrieron camino antes. Recordar a las mujeres que lucharon por sus derechos en la política y el sindicalismo, señaló, ayuda a entender de dónde vienen las conquistas y qué falta hacer para sostenerlas y ampliarlas.
La convocatoria reunió a unas 120 mujeres inscriptas y alrededor de 130 participantes. La actividad se extendió durante varias horas y, según destacó la dirigente, muchas compañeras permanecieron hasta el cierre del conversatorio. Esa participación dejó en evidencia el interés por contar con espacios propios, donde las experiencias puedan compartirse sin que las diferencias partidarias se conviertan en un obstáculo.
“Lo importante es poder escucharnos entre todas y no darle más importancia a una que a otra”, planteó Lorenzo al referirse al espíritu de la jornada. En ese sentido, valoró que el encuentro permitiera reconocer que las dificultades cotidianas de las mujeres no están tan alejadas entre sí, más allá de los espacios políticos en los que militan.
Otro de los temas que surgió fue la necesidad de fortalecer las redes de contención. Lorenzo señaló que, ante el debilitamiento de las áreas estatales de género, asistencia y asesoramiento, muchas veces son las propias mujeres quienes deben acompañarse y buscar respuestas colectivas. Por eso, consideró que estos encuentros no solo sirven para debatir, sino también para construir vínculos de solidaridad.
La formación política y sindical es otro de los puntos que considera fundamentales. Conocer los derechos laborales, saber cómo defenderlos y comprender el funcionamiento de las organizaciones son herramientas necesarias para ampliar la participación y evitar retrocesos. Para la dirigente, ese aprendizaje debe ir acompañado de espacios donde las mujeres puedan expresarse, asumir responsabilidades y prepararse para ocupar nuevos lugares.
De cara al futuro, Lorenzo planteó la posibilidad de impulsar encuentros similares en otras localidades de la Patagonia. La intención, explicó, es sostener el intercambio entre mujeres con distintas experiencias y responsabilidades, fortalecer la organización y generar más oportunidades de formación.
La jornada dejó planteado un desafío que va más allá de una convocatoria puntual: transformar la participación cotidiana de las mujeres en una presencia efectiva en los espacios de decisión. En medio de la crisis económica y de las dificultades que atraviesan muchas trabajadoras, Lorenzo considera que la organización, la formación y la solidaridad entre compañeras son parte del camino para avanzar.